SALMO 45. ANHELEMOS VIVIR EN EL REINO SEMPITERNO DIVINO

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: 

“Tu trono, oh, Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino” (Ver. 6).


COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 45.

Este salmo es clasificado como un salmo “real mesiánico”. El propósito es alabar al rey en el día de su coronación. Cuando el profeta Daniel le interpreta al rey Nabucodonosor el simbolismo de la piedra que cae sobre la estatua, le dice: “En los días de estos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo”. Cuando la arqueología muestra las riquezas y esplendor de los cuatro imperios que gobernaron el mundo, quedamos asombrados por la majestuosidad de sus palacios y sus construcciones, pero cuando el imperio fue conquistado, todas estas riquezas fueron traspasadas al siguiente imperio. Sin embargo, si llegamos a ser súbitos del reino de Dios, gozaremos por la eternidad, y seremos gobernados por un rey justo.

Además, en la carta a los hebreos, el apóstol Pablo sostiene inspirado por Dios: “Pero con respecto al Hijo dice: “Tu trono, oh, Dios, permanece por los siglos de los siglos, y el cetro de tu reino es un cetro de justicia. Has amado la justicia y odiado la maldad; por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con aceite de alegría, exaltándote por encima de tus compañeros”. Además, en nuestra morada eterna no habrá dolor ni tristeza: el cielo gozaremos como dice apocalipsis: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”.

CITA SELECTA.

“Cuando la ola de iniquidad cubrió al mundo, y la maldad de los hombres trajo su destrucción por medio del diluvio, la mano que había plantado el Edén lo quitó de la tierra. Pero en la final restitución, cuando haya “un cielo nuevo, y una tierra nueva”, ha de ser restaurado más gloriosamente embellecido que al principio. Entonces los que hayan guardado los mandamientos de Dios respirarán llenos de inmortal vigor bajo el árbol de la vida” (SVC 75).

DESAFÍO PARA HOY:

Dediquemos algunos minutos del día, para soñar e imaginarnos la belleza que tendrá la nueva Jerusalén. Pensemos en el privilegio de conocer al Padre, Hijo y Espíritu Santo.

OREMOS:

PADRE, TE PEDIMOS PERDÓN POR ANHELAR LAS RIQUEZAS, Y PODER DE LOS IMPERIOS QUE HAN GOBERNADO EL MUNDO. ANHELAMOS VIVIR EN TU REINO ETERNO DONDE GOBERNARÁS CON JUSTICIA Y AMOR. POR JESÚS, AMÉN. 

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