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1 CRÓNICAS 29. LECCIONES DEL ÚLTIMO DÍA DEL REINADO DE DAVID

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad, en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo” (Ver. 11).


COMENTARIO HISTÓRICO DE 1 CRÓNICAS 29.

Como parte de su agradecimiento por los cuidados y bendiciones recibidas del Altísimo, David entregó una gran contribución de sus tesoros personales para la construcción del Templo que su hijo Salomón edificaría. Luego apeló a los militares, dirigentes y a todo el pueblo, para que ellos también expresen su gratitud a Dios. Desde el versículo 10 se registra la oración de David: agradece a Dios por lo que Él ha hecho, realza la infinita gloria y grandeza; luego reconoce que las victorias innumerables que obtuvo provinieron del poder divino. Además, declara que el reino le pertenece a Dios, así como la riqueza del universo, por lo tanto, todo es de Él, y al devolverle las ofrendas o diezmos, estamos retornando lo que le pertenece.

Además, David eleva una oración de intercesión solicitando a Dios tres pedidos en favor de hijo Salomón:

1) Que tenga un corazón perfecto;

2) Que guarde los mandamientos divinos,

3) Que construya el templo.

Por último, el cronista bíblico resalta que ningún otro rey de Israel murió “muy anciano y entrado en años, en medio de grandes honores y riquezas”. David murió como un gigante de la FE, fue el rey que vivió más cerca de Dios y se mantuvo fiel a los mandamientos. 

CITA SELECTA.

“Era Dios quien había proporcionado al pueblo las riquezas de la tierra, y su Espíritu le había predispuesto a entregar sus cosas preciosas para el templo. Todo provenía del Señor; si su poder divino no hubiese movido el corazón de la gente vanos habrían sido los esfuerzos del rey, y el templo no se habría erigido. Todo lo que los hombres reciben de la bondad de Dios sigue perteneciendo a Dios. Todo lo que él nos ha otorgado en las cosas valiosas y bellas de la tierra, ha sido colocado en nuestras manos para probarnos, para medir la profundidad de nuestro amor hacia él y nuestro aprecio por sus favores” (JT 2:333).

DESAFÍO PARA HOY:

El desafío que David hizo al pueblo se repite en la actualidad: en todo el mundo se están edificando lugares de adoración a Dios, participemos en la construcción de ellos y sentiremos regocijo.

OREMOS:

PADRE, AL IGUAL QUE DAVID, TE DAMOS LA GLORIA, LA HONRA Y NUESTRA ALABANZA. RECONOCEMOS QUE LO QUE SOMOS Y TENEMOS, ES GRACIAS A TU PODER. MUCHAS GRACIAS POR LAS BENDICIONES INMERECIDAS, POR JESÚS, AMÉN.

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