SALMOS 30. CULTIVEMOS UN ESPÍRITU DE AGRADECIMIENTO

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre” (Ver. 12).


COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 30.

Este salmo empieza y termina con alabanza. Lleva el título: “Salmo de David para ser cantado en la dedicación del Templo”. David compuso esta alabanza para ser entonada el día de la dedicación del templo.

Realcemos dos frases del salmo:

1) A TI CANTARÉ. David canta alabanzas a Dios porque lo libró de la muerte, por esa razón, el salmo empieza y termina con alabanza. David prefiere quedar mudo a permanecer callado y no expresar gratitud a divino salvador. El rey motiva a su audiencia a alabar a Dios: “Cantad a Jehová, vosotros sus santos. ¿Qué motivos tiene en esta oportunidad para alabar a Dios? Expresemos gratitud por sus cuidados, porque ha contestado nuestros pedidos, o porque estamos con vida. ¿Qué razones tenemos para cantar himnos? Aprovechemos la internet para escuchar alabanzas que nos acercan a contemplar la santidad de Dios y respirar la atmósfera del cielo;

2) TE ALABARÉ POR SIEMPRE. Podemos exclamar como David: te alabaré durante toda mi vida. Él se propone reconocer a Dios en todas las actividades de su vida, porque sería mucha ingratitud, si después de recibir abundantes bendiciones, no agradecemos a Dios por sus cuidados. Aceptemos el desafío en este nuevo día de vida, y compartamos por lo menos a una persona, la manera en que Dios nos ha estado conduciendo y bendiciendo.

CITA SELECTA.

“Todos los habitantes del cielo se unen para alabar a Dios. Aprendamos el canto de los ángeles ahora, para que podamos cantarlo cuando nos unamos a sus huestes resplandecientes. Digamos con el salmista: “Alabaré a Jehová en mi vida: cantaré salmos a mi Dios mientras viviere”. “Alábenle los pueblos, oh, Dios: todos los pueblos te alaben”. La adoración en las cortes celestiales—La música forma parte de la adoración a Dios en las cortes celestiales, y debemos tratar de acercarnos lo más posible a la armonía de los coros celestiales en nuestros cantos de alabanza” (VEUC, 511).

DESAFÍO PARA HOY:

Cultivemos el hábito de alabar a Dios y no nos quedemos callado ante las manifestaciones de su cuidado. Digamos: “cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre”.

ORACIÓN:

ALABAMOS TU NOMBRE, PORQUE ERES BUENO. QUITA LA INGRATITUD DE NUESTRO SER, QUE PUEDA NACER EL DESEO DE EXALTAR TU NOMBRE Y ALABARTE EN AGRADECIMIENTO POR TUS CUIDADOS Y BENDICIONES. POR JESÚS, AMÉN. 

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