VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían” (Ver. 12).
COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 2.
Este es el primer salmo catalogado con el nombre de “Salmo real o mesiánico”, porque se refiere en primer lugar al rey, pero el antitipo sublime es Cristo, el Mesías. En la antigüedad fue usado por los reyes de la dinastía davídica cuando eran entronizados. En Hech. 4:25-27, Pedro cita los vs. 1 y 2, aplicándolos al Mesías. Pablo añade: “Como también en el salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. Y que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, así lo dijo: Os daré las misericordias fieles de David. Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu Santo vea corrupción. Porque a la verdad David, habiendo servido en su edad a la voluntad de Dios, durmió, y fue juntado con sus padres, y vio corrupción. Mas aquel que Dios levantó, no vio corrupción”.
Este salmo hace una invitación a adorar al Rey Mesías y concluye con una bendición:
1) Honrar al Hijo. Cristo se merece toda honra y adoración, porque su sacrificio expiatorio en la cruz;
2) Los que confían en el hijo son bienaventurados.
Apreciado amigo y amiga: te invito a que renovemos nuestra confianza en Cristo, Él nunca nos fallará, porque conoce nuestros sueños, frustraciones, aflicciones y desafíos.
CITA SELECTA.
“Él ha prometido honrar el nombre de su Hijo cuando lo pronunciemos ante el trono de la gracia. Deberíamos considerar el gran sacrificio que se realizó por nosotros para conseguirnos el manto de la justicia, tejido en el telar del cielo. Nos ha invitado a la fiesta de boda, y ha provisto un traje para cada uno. El ropaje de la justicia ha sido comprado a un costo infinito; y cuán atrevido es el insulto que asciende al cielo cuando alguien se presenta a sí mismo como candidato a la fiesta de boda llevando su traje de justicia propia” (AFC 262).
DESAFÍO PARA HOY:
Reconocer, agradecer y adorar a Cristo por todo lo que hizo en el plan de la salvación. Que confiemos nuestras vidas para que interceda por el perdón de nuestros pecados. Que venga pronto a recogernos.
ORACIÓN:
PADRE, GRACIAS PORQUE ENVIASTE A TU HIJO PARA QUE NACIERA, VIVIERA Y MURIERA POR NUESTROS PECADOS. QUEREMOS RECIBIR LA BIENAVENTURANZA POR CREER EN TU HIJO. TE CONFIAMOS NUESTRA VIDA. POR JESÚS, AMÉN.