JOB 41. NO SEAMOS ORGULLOSOS COMO EL LEVIATÁN.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Mira con desdén a todos los poderosos; ¡él es rey de todos los soberbios!” (Ver. 34).


COMENTARIO HISTÓRICO DE JOB 41.

En el penúltimo capítulo de Job, Dios presenta a un animal identificado como “Leviatán”. Al describir ciertas características de este LAS, es difícil asemejar todas sus particularidades a un animal conocido en la actualidad. Se describe al leviatán como un animal salvaje, feroz, indómito, de boca grande y formidables dientes, su cuerpo está cubierto de escamas, no se somete al hombre y no puede ser domando. Los eruditos lo identifican con un cocodrilo o monstruo marino. Aunque su significado exacto es complejo, se lo presenta como un animal soberbio.

La Real Academia Española define la soberbia como: “La satisfacción excesiva por la contemplación propia, menospreciando a los demás. El soberbio se siente mejor y más importante que el prójimo, a quien minimiza de forma constante”. La única cura contra la soberbia es compararnos con Dios: “El evangelio recibido humillará la SOBERBIA del entendimiento humano y abatirá la altivez del hombre, para que solo Dios pueda ser exaltado. Pero en esto no empequeñece el intelecto ni daña las energías… La verdadera religión despliega y pone en uso las energías mentales” (Carta 17, 1878). Pidamos: “Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión (Sal 19:13).

CITA SELECTA.

“No es cosa de poca monta transformar una mente terrenal que ama al pecado, e inducirla a comprender el indescriptible amor de Cristo, los encantos de su gracia y la excelencia de Dios, de tal manera que el alma se impregne del amor divino y la mar cautivada por los misterios celestiales. Cuando una persona comprende estas cosas, su vida anterior le parece desagradable y odiosa. Aborrece el pecado, y, quebrantando su corazón delante de Dios, abraza a Cristo, vida y gozo del alma. Renuncia a sus placeres anteriores. Tiene una mente nueva, nuevos afectos, nuevo interés, nueva voluntad; sus tristezas, deseos y amor son todos nuevos” (JT 1:250).

DESAFÍO PARA HOY:

Continuando con el desafío que tuvimos ayer, para contemplar más a Dios, repitamos el ejercicio, para que erradicar cualquier indicio de soberbia para no sentirnos superiores y menospreciemos a otros.

ORACIÓN:

PADRE DE BENDICIONES, TE SUPLICAMOS QUE QUITES LA SOBERBIA PARA DEJAR DE CONTEMPLARNOS, YA QUE SOLO TÚ MERECES LA GLORIA. QUE NO NOS CREAMOS SUPERIORES QUE NUESTRO PRÓJIMO. POR JESÚS, AMÉN. 

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