VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“A los que sufren, Dios los libra mediante el sufrimiento; en su aflicción, los consuela” (Ver. 15).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JOB 36.
Recordemos que el tema principal del libro de Job es el sufrimiento en la lucha cósmica entre el bien y el mal. El versículo 15 dice que Dios emplea la aflicción como medio para liberar o purificar a los justos, así como lo dice el salmista: “Me hizo bien haber sido afligido, porque así llegué a conocer tus decretos” (Sal 119:71). Un estudio cuidadoso de la vida de José, Moisés, Daniel, y de otros personajes bíblicos, muestra que el sufrimiento fue parte de la “escuela de la vida”: el estar alejados de los padres, sufrir limitaciones financieras, vivir en un país extranjero, ser acusado por mantenerse fiel, los capacitó para asumir puestos, que, de no haber pasado por esos sufrimientos, no hubieran adquirido las competencias necesarias para asumir el rol que Dios les asignó. Cuando estemos afrontando diversas pruebas, debemos recordar que Dios las permite, para que nuestra fe se pueda fortalecer. Además, Dios nunca nos abandona, ya que ha prometido fortaleza en la aflicción. Cuando somos probados, no debemos quejarnos, ni rebelarnos, ni acongojarnos, porque Dios dice: “No temas, pues yo estoy contigo, no te desanimes. Yo soy tu Dios, yo te fortaleceré, yo te ayudaré, yo te sostendré con mi triunfante mano diestra”.
CITA SELECTA.
“Hay también en las palabras del Salvador un mensaje de consuelo para los que sufren aflicción o la pérdida de un ser querido. Nuestras tristezas no brotan de la tierra. Dios “no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres”. Cuando él permite que suframos pruebas y aflicciones, es “para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad”. Si la recibimos con fe, la prueba que parece tan amarga y difícil de soportar resultará una bendición. El golpe cruel que marchita los gozos terrenales nos hará dirigir los ojos al cielo. ¡Cuántos son los que nunca habrían conocido a Jesús si la tristeza no los hubiera movido a buscar consuelo en él!” (DMJ 14).
DESAFÍO PARA HOY:
Afiancemos nuestra fe en esta promesa bíblica: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Sal 23:4).
ORACIÓN:
PADRE, PEDIMOS POR LAS PERSONAS QUE SUFREN POR LAS ENFERMEDADES QUE TIENEN. QUE FORTALEZCAS A LOS QUE ESTÁN ATRAVESANDO POR LIMITACIONES FINANCIERAS, SOLEDAD O MALTRATOS. POR JESÚS, AMÉN.