VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Enumera mis iniquidades y pecados; hazme ver mis transgresiones y ofensas” (Ver. 23).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JOB 13.
El patriarca Job enumera cuatro clases de faltas que se comenten cuando se peca contra Dios y se desobedecen sus mandamientos: iniquidades, pecados, transgresiones y ofensas. En el idioma hebreo se usas cuatro palabras para explicar la palabra “pecado”:
1) “Jata”, que significa “errar el blanco” o el camino, esta expresión da la connotación de desvío del objetivo que Dios tiene para el hombre, que es la santidad;
2) “Rasha”, significa “ser hallado culpable”, por lo tanto, pende sobre él la condenación y la muerte;
3) “Pesha”, es una acción rebelde contra un superior, pudiendo este ser un rey o inclusive contra Dios, también se usa el término “ha’al”, que expresa una acción rebelde o una infidelidad traidora;
4) “Ra’aj”, esta palabra define el acto pecaminoso como tal, que significa toda clases de males, pecados y rebeliones. Todas estas palabras en hebreo afirman en forma categórica que el pecado interfiere y destruye la comunicación con la Deidad, convierte al ser humano en convicto de la justicia, y condenado a la destrucción. Sin embargo, existe una gran promesa: “Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.
CITA SELECTA.
“Algunas veces los impenitentes se excusan diciendo de los que profesan ser cristianos: “Soy tan bueno como ellos. No son más abnegados, sobrios ni circunspectos en su conducta que yo. Les gustan los placeres y la complacencia propia tanto como a mí.” Así hacen de las faltas ajenas una excusa para descuidar su deber. Pero los pecados y las faltas de otros no disculpan a nadie, porque el Señor no nos ha dado un modelo humano sujeto a errar. El inmaculado Hijo de Dios es quien nos ha sido dado como ejemplo, y los que se quejan de la mala conducta de quienes profesan ser creyentes deberían presentar una vida mejor y ejemplos más nobles” (CC 32).
DESAFÍO PARA HOY:
Hagamos un examen de nuestros actos y pidamos perdón a Dios por los pecados cometidos. Busquemos refugio en el lugar santísimo, donde Cristo está intercediendo por perdón y restauración.
ORACIÓN:
PADRE, GRACIAS PORQUE TU AMOR ES GRANDE Y POR TU MISERICORDIA ESTÁS DISPUESTO A PERDONAR NUESTROS PECADOS. QUE LA SANGRE DE TU HIJO NOS LIMPIE DE TODOS NUESTROS PECADOS. POR JESÚS, AMÉN.