VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Si tus hijos pecaron contra él, Él los echó en el lugar de su pecado” (Ver. 4).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JOB 8.
En muchas circunstancias, los hijos hacen lo contrario del consejo que les impartes sus padres. Sin embargo, el papel de los padres debe continuar en forma inalterable:
1) Nunca dejar de interceder por ellos. Apreciados padres y madres, sigamos el ejemplo de Job de intercesión por los hijos: “Una vez terminado el ciclo de los banquetes, Job se aseguraba de que sus hijos se purificaran. Muy de mañana ofrecía un holocausto por cada uno de ellos, pues pensaba: “Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido en su corazón a Dios.” Job 1:6. “Para Job ésta era una costumbre cotidiana, temía que sus hijos e hijas hubieran podido desagradar a Dios en medio de sus fiestas. Como fiel sacerdote de la familia, ofrecía sacrificios por cada miembro de ella”;
2) Amonestarlos, pero con amor. La gran responsabilidad que tenemos los padres y madres delante de Dios es corregir a los hijos cuando ellos comenten actos inapropiados, advertirles de las consecuencias de la práctica cualquier tipo de vicios, y prevenirles de los resultados de apartarse de Dios y de sus caminos. La historia de Elí nos enseña que Dios nos exigirá cuenta si no cumplimos la responsabilidad de amonestar a nuestros hijos;
3) Cuando los hijos de otros caen. No repitamos la historia de Bildad, que dirigió un cruel ataque a Job al concluir que sus hijos murieron porque eran pecadores. Demos esperanza a esos padres.
CITA SELECTA.
“Los padres debieran reflexionar y orar fervientemente a Dios en procura de sabiduría y ayuda divinas para educar debidamente a sus hijos a fin de que desarrollen caracteres que aprobará Dios. No debieran preocuparse por la forma de educar a sus hijos para que sean alabados y honrados por el mundo, sino por la forma en que puedan educarlos para formar caracteres bellos que Dios pueda aprobar. Se necesitan mucha oración y mucho estudio en procura de sabiduría celestial para conocer cómo tratar con las mentes juveniles” (CN 175).
DESAFÍO PARA HOY:
No critiquemos, ni demos fórmulas “mágicas” para educar a los hijos. Que nuestro rol sea consolar a los padres, y clamar a Dios para que los hijos, vuelvan a la casa.
ORACIÓN:
PADRE, INTERCEDEMOS POR ESOS HIJOS E HIJAS QUE SE HAN ALEJADO DE TI. FORTALECE A LOS PADRES QUE ESTÁN SUFRIENDO Y QUE MUCHAS VECES NO DUERMEN ESPERANDO QUE EL HIJO O HIJA RETORNE A CASA. POR JESÚS, AMÉN.