VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“¡Cuán dichoso es el hombre a quien Dios corrige! No menosprecies la disciplina del Todopoderoso” (Ver. 17).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JOB 5.
Elifaz continua con su primer discurso y declara que el Señor reprende y corrige a los que profesan observar su ley. Señala sus pecados y presenta sus iniquidades, porque desea separar a sus hijos de todo pecado y perversidad, a fin de que perfeccionen con su ayuda sus caracteres, y estén preparados para morir cuando el Señor lo disponga, o ser trasladados al cielo cuando Cristo retorne. Dios los reprende y corrige, a fin de que sean refinados, santificados, elevados, y finalmente exaltados hasta el trono divino. Seamos agradecidos a Dios, porque su corrección es para amonestación y salvación: “Bienaventurado el hombre a quien tú, Jehová, corriges, y en tu ley lo instruyes” Sal 94:12.
La disciplina que Dios somete a sus hijos pueden ser:
1) Disciplinarnos con el tiempo, para optimizar las oportunidades que se presentan,
2) Disciplinar a la familia, para corregir a los padres o los hijos;
3) Disciplina por medio de la escasez, para poder valorar el centavo;
4) Disciplinarnos con el quebrantamiento de la salud, para alimentarnos correctamente o ser temperantes;
5) Disciplinarnos por medio de las pruebas, para aprender a depender de Dios.
CITA SELECTA.
“Las pruebas constituyen parte de la educación en la escuela de Cristo, para purificar a los hijos de Dios de las escorias terrenales… Las pruebas y los obstáculos constituyen métodos elegidos por él como disciplina y condiciones para el éxito. Aquel que lee el corazón de los hombres conoce sus debilidades mejor que ellos mismos. Ve que algunos tienen cualidades, que, dirigidas correctamente, pueden ser usadas para el adelantamiento de su obra. En su providencia, conduce esas almas en medio de diferentes condiciones y variadas circunstancias, para que puedan descubrir los defectos que ellos mismos no reconocían. Les da oportunidad de vencer esos defectos y prepararse para servir a Dios. A menudo permite que ardan los fuegos de la aflicción para purificarlos” (HAp 418).
DESAFÍO PARA HOY:
Que el Espíritu Santo nos señale los errores y pecados que estamos cometiendo contra Dios y contra el prójimo para que Dios no tenga que probarnos si estamos con Él o con el mundo.
ORACIÓN:
PADRE, QUE LAS PRUEBAS NOS TRANSFORMEN EN VASOS DE HONRA, QUE TE GLORIFIQUEMOS EN CUERPO, MENTE Y ALMA. CONVIÉRTENOS EN PERSONA QUE HABLEMOS DE TU GRACIA SALVADORA. POR JESÚS, AMÉN.