VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Toda la asamblea de Judá estaba alegre, lo mismo que todos los sacerdotes, levitas y extranjeros que habían llegado de Israel, así como los que vivían en Judá. Desde la época de Salomón hijo de David, rey de Israel, no se había celebrado en Jerusalén una fiesta tan alegre” (Vers. 25, 26).
COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 CRÓNICAS 30.
Después de reparar el templo, el rey Ezequías organizó la celebración de la Pascua, fiesta que durante muchos años no había sido observada como fiesta nacional. El rey envió emisarios a todos súbditos para que se purificarán para celebrar la pascua. Además, hizo recorrer el territorio del reino del norte, que ya no existía como tal, porque los asirios habían deportado a la mayoría de sus habitantes. La invitación a asistir a la Pascua en Jerusalén fue proclamada lejos y cerca por los correos reales, “de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta Zabulón.” Muchos se burlaron de la celebración de la fiesta de la Pascua, sin embargo, algunos, deseosos de buscar a Dios y de obtener un conocimiento más claro de su voluntad, “se humillaron, y vinieron a Jerusalén.” Se sacrificaron dos mil bueyes y diez y siete mil ovejas. La fiesta de la Pascua incluyó la enseñanza de la Torah, así como aprender lo que Dios deseaba que se hiciese. Es necesario resaltar que desde los días de David no se había realizado una fiesta como la que celebró el rey Ezequías.
CITA SELECTA.
“Las calles profanadas de la ciudad fueron limpiadas de los altares idólatras puestos allí durante el reinado de Acaz. En el día señalado se observó la Pascua; y el pueblo dedicó la semana a hacer ofrendas pacíficas y a aprender lo que Dios quería que hiciese… alababan a Jehová todos los días los Levitas y los sacerdotes, cantando con instrumentos de fortaleza”, pues todos eran unánimes en su deseo de alabar a Aquel que les había manifestado misericordia. Los siete días señalados para la Pascua parecieron transcurrir con demasiada rapidez, y los adoradores resolvieron dedicar otros siete días para aprender más acerca del camino del Señor” (PR 249).
DESAFÍO PARA HOY:
Decidamos encabezar una reforma y un reavivamiento espiritual en nuestras familias y la iglesia, así como lo hizo Joida y su esposa. Oremos para ser instrumentos del Espíritu Santo.
OREMOS:
DIOS OMNISCIENTE, NOS COMPROMETEMOS A SERVIRTE EN FORMA INCONDICIONAL, QUE TE BUSQUEMOS CON TODAS NUESTRAS FUERZAS. Y QUE NOS CONVIERTAS EN INSTRUMENTOS DE SALVACIÓN. POR JESÚS, AMÉN.