VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Pero ellos conspiraron contra Zacarías hijo de Joyadá y, por orden del rey, lo mataron a pedradas en el atrio del templo del Señor. Así fue como el rey Joás, no tomando en cuenta la bondad de Joyadá, mató a su hijo Zacarías, quien al morir dijo: “¡Que el Señor vea esto y te juzgue!” (Ver. 21).
COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 CRÓNICAS 24.
Joyadá como mentor de Joás, encabezó una reforma espiritual: destruyó el templo de Baal, y los ídolos paganos. Mientras vivió Joyadá, el rey Joás obedeció sus consejos y se mantuvo fiel en los caminos de Dios. A la muerte de Joiada, los jefes de Judá le aconsejaron se mantuviera alejado de la idolatría y que sirviera a Dios. Joás no obedeció y todo el pueblo “Abandonaron al Señor, y adoraron a Aserá”. Debido a la idolatría, la ira de Dios cayó sobre Judá. Dios les envió profetas, pero ellos no escucharon. Luego le envió a Zacarías, hijo de Joiada para que los amonestara. En lugar de cambiar su conducta, Joás ordenó matar al profeta en el Templo.
Este es el primer caso que menciona la Biblia que un profeta muere apedreado. Joás demostró una “ingratitud vertical”, porque se olvidó la forma en que Dios lo protegió de la muerte y por sus cuidados. También manifestó una “ingratitud horizontal”, por ser malagradecido con Joiada y su esposa, porque ordenó asesinar injustamente al hijo de su mentor.
Hoy podemos ser malagradecidos, si no cuidamos a nuestros padres cuando nos necesitan; cuando dejamos a nuestra pareja matrimonial después de años de casados; cuando damos la espalda a las personas que nos apoyaron.
CITA SELECTA.
“Qué ingratitud manifestamos hacia Dios cuando lo despojamos de lo que le pertenece al no otorgarle nuestros afectos y nuestro servicio. ¿Es demasiado entregarnos a nosotros mismos a Aquel que lo ha sacrificado todo por nosotros? ¿Podemos elegir la amistad del mundo antes que el honor inmortal que Cristo nos confiere es a saber, “que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono?” Apocalipsis 3:21 (ECFP 93).
DESAFÍO PARA HOY:
Hagamos un examen de conciencia para saber si somos malagradecidos con Dios y somos malagradecidos con nuestros familiares y personas que nos apoyaron de manera incondicional.
ORACIÓN:
PADRE MISERICORDIOSO, TE PEDIMOS PERDÓN POR SER INGRATOS POR TUS CUIDADOS. QUE PODAMOS ENMENDAR NUESTROS ERRORES DE INGRATITUD HACIA NUESTROS SERES AMADOS Y PERSONAS QUE NOS HAN AYUDA. POR JESÚS, AMÉN.