VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh, Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” (Vers. 4).
COMENTARIO HISTÓRICO DE 1 REYES 19.
Cuando Jezabel, se enteró que Elías había matado a los cuatrocientos profetas de Baal, le mandó un mensaje: “Que los dioses me castiguen si mañana, a la misma hora no habrás muerto, de lo contrario que los dioses me castiguen”. Elías tuvo miedo, se olvidó que Dios lo protegió los últimos tres años para que Acab no lo encuentre, que lo había alimentado por medio de cuervos y de una viuda. Para proteger su vida, prefirió huir, se trasladó a Berseba, ciudad ubicada en el reino del Sur. Le pidió a Dios que le quitara la vida. Sin embargo, Dios tenía un plan diferente para su profeta. Un ángel lo alimenta por dos veces para que adquiera fortaleza para caminar durante cuarenta días hasta llegar al monte Horeb. En ese lugar, la presencia de Dios se hizo visible a través de un silbido apacible.
Extraemos las siguientes lecciones:
1) Después de tener una gran victoria, podemos desalentarnos;
2) Debemos velar por que el “éxito” no nos lleve a olvidar el cuidado divino;
3) Cuando las adversidades de la vida nos lleven a pensar que nuestra vida no tiene sentido, rememoremos los momentos en los cuales sentimos la presencia de Dios a nuestro lado.
CITA SELECTA.
“A todos nos tocan a veces momentos de intensa desilusión y profundo desaliento, días en que nos embarga la tristeza y es difícil creer que Dios sigue siendo el bondadoso benefactor… Entonces es cuando muchos pierden su confianza en Dios y caen en la esclavitud de la duda y la servidumbre de la incredulidad. Si en tales momentos pudiésemos discernir con percepción espiritual el significado de las providencias de Dios, veríamos ángeles que procuran salvarnos de nosotros mismos y luchan para asentar nuestros pies en un fundamento más firme que las colinas” (PR 119).
DESAFÍO PARA HOY:
¿Cómo estamos hoy? ¿Estamos desanimados porque no avizoramos solución a nuestros problemas? ¿Sentimos que Dios no nos escucha? Repasemos la forma en que Dios nos ha guiado en el pasado.
ORACIÓN:
QUERIDO PADRE, RECONOCEMOS QUE MUCHAS VECES SE HAN AGOTADO LAS FUERZAS PARA LUCHAR CONTRA LAS ADVERSIDADES EN ESTE MUNDO. QUE TU PRESENCIA PUEDA TRAER PAZ A NUESTRAS VIDAS. POR JESÚS, AMÉN.