2 SAMUEL 16. SOPORTAR LAS ACUSACIONES Y FRASES DENIGRANTES

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“A lo mejor el Señor toma en cuenta mi aflicción y me paga con bendiciones las maldiciones que estoy recibiendo” (Ver. 12).


COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 SAMUEL 15.

La huida de David de Jerusalén fue penosa, subió el monte de los Olivos descalzo, con el rostro cubierto y llorando; su angustia se incrementó cuando:

1) Siba, criado de Mefiboset, en forma astuta le da provisiones para el camino, y le dice que su amo también lo ha traicionado esperando rescatar el reino, por lo que David ordena que todas las propiedades sean para Siba;

2) Simei, que era de la familia de Saúl, salió al encuentro de David, le arrojó piedras, lo maldijo;

3) Ahitofel, el más capaz y astuto de los dirigentes políticos, se une a Absalón por el “deseo de vengar el deshonor de familia entrañado en el agravio hecho a Betsabé, que era su nieta”. Ahitofel le aconsejó una acción que en los ojos de toda la nación haría imposible la reconciliación. Con astucia infernal, este estadista mañoso y sin principios instó a Absalón que añadiera el crimen del incesto al de la rebelión. A la vista de todo Israel, había de tomar para sí mismo las concubinas de su padre, según la costumbre de las naciones orientales, declarando así que había sucedido al trono de su padre. Y Absalón llevó a cabo esa vil sugerencia” (PP 729).

CITA SELECTA.

“Durante la prosperidad de David, Simei no había demostrado mediante sus palabras o hechos que no era un súbdito leal. Pero cuando la aflicción sobrecogió al rey, este descendiente de la tribu de Benjamín reveló su verdadero carácter…. El espíritu que induce al hombre a pisotear, vilipendiar o afligir al que está atribulado, es el espíritu de Satanás. Las acusaciones de Simei eran del todo falsas, eran una calumnia sin fundamento. David no era culpable de ningún agravio contra Saúl ni contra su familia. Cuando Saúl estuvo completamente en su poder, y pudo haberle dado muerte, se limitó a cortar la orilla de su manto, y hasta se reprochó por haber mostrado esta falta de respeto al ungido del Señor” (PP 726).

DESAFÍO PARA HOY:

Decidamos junto con nuestras familias erradicar todo deseo de venganza o rencor que hemos guardado por algún daño que nos hicieron. Dejemos en las manos para que Él nos haga justicia.

OREMOS:

QUERIDO PADRE, TE PEDIMOS QUE NOS OTORGUES FORTALEZA Y CONFIANZA EN TU PODER PARA SOPORTAR LAS ACUSACIONES, COMENTARIOS DAÑINOS, DIFAMACIONES O FRASES DENIGRANTES QUE RECIBIMOS. POR JESÚS, AMÉN.

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