VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa” (Ver. 2).
COMENTARIO HISTÓRICO DE 2 SAMUEL 11.
El texto del capítulo se inicia señalando que David debió haber estado al lado de su ejército dando estrategias de guerra, pero al haber abandonado su puesto del deber, estar ocioso, y no controlar lo que veía, lo condujo a cometer un doble pecado. Desde la terraza del palacio vio a una mujer que se estaba bañando, mandó a preguntar quién era, y le respondieron que era Betsabé, mujer que estaba casada con uno de los hombres más valientes de su ejército, de nombre Urías, que estaba peleando contra los amonitas. A pesar de conocer que era casada, se acostó con ella y quedó embarazada. Para cubrir el pecado de adulterio hizo volver a Urías a Jerusalén, con el pretexto de conocer los avances de la conquista de Rabá. Luego, le ordenó que vaya a descansar a su casa, pero Urías se quedó a dormir en la puerta del palacio. Urías le dijo: “Por vida tuya y vida de tu alma”. Esta frase nos permite llegar a la conclusión que Urías fue informado sobre el actuar de Betsabé y David, pero prefirió guardar silencio. El segundo paso fue enviar una carta con el mismo portador, indicando que, en la batalla, lo abandonen para que muera.
CITA SELECTA.
“Antes de terminar la guerra con los amonitas, David regresó a Jerusalén, dejando la dirección del ejército a Joab… El hecho de que Dios había admitido a David en una relación tan estrecha consigo, y había manifestado tanto favor hacia David, debía haber sido para él el mayor de los incentivos para conservar inmaculado su carácter. Pero cuando él estaba cómodo, tranquilo y seguro de sí mismo, se separó de Dios, pasó a las tentaciones de Satanás, y atrajo sobre su alma la mancha de la culpabilidad. El hombre designado por el cielo como caudillo de la nación, el escogido por Dios para ejecutar su ley, violó sus preceptos” (P. P. 708).
DESAFÍO PARA HOY:
Junto con nuestro cónyuge prometamos nuevamente a Dios en oración que seguiremos siendo fieles a los votos matrimoniales y que nos cuide para no caer en la tentación del adulterio.
ORACIÓN:
PADRE ETERNO, INTERCEDEMOS POR TODAS LA PAREJAS DE CASADOS, PARA QUE NOS PRESERVES DE CAER EN ADULTERIO. QUE DEMOSTREMOS AMOR HACIA LA PAREJA QUE PROMETIMOS AMAR POR TODA LA VIDA. POR JESÚS, AMÉN.