DEUTERONOMIO 33. REGOCIJARNOS CON LAS BENDICIONES QUE DIOS NOS OTORGA

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Bienaventurado tú, oh, Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas” (Ver. 29).

COMENTARIO HISTÓRICO DE DEUTERONOMIO 33.

Isaac antes de morir bendijo a Jacob y a Esaú. Jacob al final de su vida bendijo a sus doce hijos. Moisés se considera un padre para todo Israel y antes de morir bendijo a las tribus de Israel. Por última vez, Moisés se presentó en la asamblea de su pueblo. Una vez más el Espíritu de Dios vino sobre él, y en el lenguaje más sublime y conmovedor pronunció una bienaventuranza sobre cada una de las tribus, concluyendo con una bendición general: “No hay como el Dios de Jesurún, quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, y sobre las nubes con su grandeza. El eterno Dios es tu refugio y sus brazos eternos son tu apoyo”.

La bendición se inicia y concluye con alabanzas a Dios, por su cuidado desde la salida de Egipto, la proclamación de la ley en el monte de Sinaí, y su cuidado a través de los cuarenta años en el desierto. La tribu de Leví es la que recibe encomios porque sus miembros se colocar de parte de Dios y desconocieron a sus familias con tal de ser fieles a su Creador. La Biblia Latinoamericana traduce el pasaje escrito por Moisés de la siguiente manera: “¡Sonríele a la vida, Israel! ¿Quién como tú, pueblo rescatado por el Señor? Él es tu escudo y tu ayuda; él es tu espada victoriosa. Tus enemigos se doblegarán ante ti”.

CITA SELECTA.

“Necesitamos mantener una buena comunicación con el Señor, pues no estamos seguros a menos que nos coloquemos bajo el amplio escudo de la Omnipotencia. Sólo allí puede realizar el Señor, por medio de nosotros, el querer y el hacer su buena voluntad, en tanto obramos nuestra salvación con temor y temblor… Es menester que aprendamos, a medida que progresemos en el conocimiento del Señor, que su salida está preparada como la mañana. Estamos procurando una vida que se mida con la vida de Dios. Y no podemos cometer errores que darán a otros un mal ejemplo” (ATO 243).

DESAFÍO PARA HOY:

Analicemos con detenimiento el ofrecimiento que Dios no hace para que nos sintamos protegidos por sus cuidados: Él nos ha salvado, es nuestro escudo y la espada de protección. ¡Gloria Dios!

ORACIÓN:

AMANTE PADRE, TE AGRADECEMOS PORQUE DESEAS HACERNOS FELICES EN EL ESTA TIERRA Y EN LA ETERNIDAD. QUE SIEMPRE SEAS NUESTRO ESCUDO, AYUDADOR, Y QUE TU ESPADA VICTORIOSA NOS PROTEJA. POR JESÚS, AMÉN. 

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