VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Entonces Moisés y los sacerdotes levitas dijeron a todo Israel: ¡Guarda silencio, Israel, y escucha! Hoy te has convertido en el pueblo del Señor tu Dios” (Ver. 9).
COMENTARIO HISTÓRICO DE DEUTERONOMIO 27.
Cuando el pueblo cruzara el río Jordán, debían recoger piedras grandes, revocarlas con cal y escribir la ley de Dios. Además, se debían leer las maldiciones para quienes no obedecían, y las bendiciones para quienes obedecían la ley. Las tribus de Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín, se ubicarían en el monte Gerisim para decir amén a las bendiciones; y las tribus de Gad, Aser, Dan, Neftalí, Rubén y Zabulón, subirían al monte Ebal para declarar su aceptación a las maldiciones y decir amén.
Las doce maldiciones eran:
1) Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto;
2) Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre;
3) Maldito el que redujere el límite de su prójimo;
4) Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino;
5) Maldito el que depravare el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda;
6) Maldito el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto descubrió el regazo de su padre;
7) Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia;
8) Maldito el que se acostare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre;
9) Maldito el que se acostare con su suegra;
10) Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente;
11) Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente;
12) Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley.
CITA SELECTA.
“De acuerdo con las indicaciones dadas a Moisés, se construyó un monumento de enormes piedras sobre el Monte Ebal. Sobre estas piedras, se escribió la ley, no solamente los diez preceptos pronunciados desde el Sinaí y esculpidos en las tablas de piedra… El hecho de que se haya construido el altar en Ebal, el monte sobre el cual recayó la maldición resulta muy significativo, pues si no fuera por la expiación de Cristo, representada por el altar del sacrificio” (PP 476).
DESAFÍO PARA HOY:
Así como el pueblo de Israel prometió obedecer la ley divina renovando el pacto, que hoy ratifiquemos nuestro pacto de obediencia a los diez mandamientos y que Cristo sea nuestro Salvador.
ORACIÓN:
PADRE NUESTRO QUE HABITAS EN LOS CIELOS, TE SUPLICAMOS QUE CON TU AYUDA PODAMOS CUMPLIR LAS CONDICIONES DEL NUEVO PACTO ESTABLECIDO EN LA CRUZ. Y QUE PODAMOS OBEDECER TU LEY. POR JESÚS, AMÉN.