DEUTERONOMIO 23. REVERTIR LOS ERRORES DE NUESTROS ANCESTROS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Je7hová para siempre” (Ver. 3).

COMENTARIO HISTÓRICO DE DEUTERONOMIO 23.

Entre los grupos de personas que nunca llegarían a ser parte Israel estaban los amonitas y los moabitas. Los amonitas y moabitas fueron hijos de Lot en sus dos hijas, quienes lo hicieron beber para acostarse con su padre y así tener descendencia. Las hijas de Lot, por haber vivido en Sodoma, aprendieron de estás costumbres incestuosas.

Además, las dos razones por los que los habitantes de estas regiones no podrían llegar a ser parte de la comunidad de Israel ni en la décima generación, fue porque:

1) No le prestaron auxilio en la travesía por el desierto;

2) porque contrataron a Balaam para que los maldijere.

Sin embargo, aunque la maldición era para la nación en general, los individuos de estos pueblos podrían ser salvos si buscaban a Dios para que sea su único Dios. Rut, la nuera de Noemí que era moabita, renunció a sus dioses y a su familia, e hizo la declaración de fe más categórica del Antiguo Testamento: “Tu pueblo será mi pueblo y tú Dios será mi Dios” (Rut 1:16). Rut fue asimilada como judía y de la descendencia con Booz, nació el rey David, quien fue uno de los ascendientes de Jesús, el Salvador del mundo.

CITA SELECTA.

“Los hijos de Israel habían de ocupar todo el territorio que Dios les había señalado… Pero el propósito de Dios era que, por la revelación de su carácter mediante Israel, los hombres fueran atraídos a él. A todo el mundo se le dio la invitación del Evangelio. Por medio de la enseñanza del sistema de sacrificios, Cristo había de ser levantado delante de las naciones, y habían de vivir todos los que lo miraran. Todos los que, como Rahab la cananea, y Rut la moabita, se volvieran de la idolatría al culto del verdadero Dios, habían de unirse con el pueblo escogido. A medida que aumentara el número de los israelitas, éstos habían de ensanchar sus fronteras, hasta que su reino abarcara el mundo” (PVGM 232).

DESAFÍO PARA HOY:

Analicemos que algunos castigos anunciados por Dios fueron contra pueblos, pero nunca contra individuos. Compartamos las buenas de salvación a todas las naciones, tribu, lengua y pueblo.

ORACIÓN:

PADRE, GRACIAS QUE NO HACES ACEPCIÓN DE PERSONAS, NI DE NACIONALIDAD, O POSICIONES ECÓNIMICAS PARA OTORGAR LA SALVACIÓN. DANOS TU MISERICORDIA SALVÍFICA SE EXTIENDA A TODO EL MUNDO. POR JESÚS, AMÉN.

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