VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Entre los censados no figuraba ninguno de los registrados en el censo que Moisés y Aarón habían hecho antes en el desierto del Sinaí, porque el Señor había dicho que todos morirían en el desierto. Con la excepción de Caleb hijo de Jefone y de Josué hijo de Nun, ninguno de ellos quedó con vida” (Vers. 64, 65).
COMENTARIO HISTÓRICO DE NÚMEROS 26.
Transcurridos 38 años de la sentencia que Dios había dictado contra los que se habían revelado contra sus designios, y después de la muerte de 24.000 hombres por causa de la apostasía con Baal Peor, Dios pidió que se haga el segundo censo para reorganizar el ejército y que conozcan cuánto había crecido o decrecidos las tribus de Israel. En primer lugar, en este segundo censo se comprobó que todos los mayores de veinte años que habían salido de Egipto habían muerto, excepto Josué y Caleb por haber sido fidedignos en su informe. En segundo lugar, en todos estos años, la población de Israel debió haber crecido un 400%, sin embargo, decreció un uno por ciento. Siete de las tribus crecieron: Judá, Isacar, Zabulón, Manasés, Benjamín, Dan y Aser. El aumento más notable fue en la tribu de Manasés que creció de 32.200 a 52.700. Cinco tribus disminuyeron su población: Rubén, Simeón, Gad, Efraín y Neftalí. La tribu que más decreció fue la de Simeón, porque perdió el 67% de su población con relación al primer censo. Probablemente se debió a que participaron en el pecado de Zimri en Baal Peor.
CITA SELECTA.
“Dios exige que sus hijos sean perfectos… Esta norma infinita es presentada a todos a fin de que no haya equivocación respecto a la clase de personas con las cuales Dios ha de formar su reino. La vida de Cristo sobre la tierra fue una perfecta expresión de la ley de Dios, y cuando los que pretenden ser hijos de Dios llegan a ser semejantes a Cristo en carácter, serán obedientes a los mandamientos de Dios… Vestidos con el glorioso manto de la justicia de Cristo, poseen un lugar en el banquete del Rey. Tienen derecho a unirse a la multitud que ha sido lavada con sangre” (PVGM 255).
DESAFÍO PARA HOY:
Considerando que el pecado trajo decrecimiento en el pueblo de Israel, pidamos a Dios que su Santo Espíritu nos aleja de las tentaciones para no caer en pecado.
ORACIÓN:
PADRE, AL LEER ESTE CAPÍTULO, COMPROBAMOS QUE EL PROPÓSITO DE SATANÁS ES DESTRUIR A LOS MIEMBROS DE TU PUEBLO. TE PEDIMOS QUE NOS OTORGUES TU SANTO ESPÍRITU PARA VENCER LAS TENTACIONES, POR JESÚS, AMÉN.