VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Te ruego que vengas y maldigas por mí a este pueblo, porque es más poderoso que yo. Tal vez así pueda yo vencerlos y echarlos fuera del país. Yo sé que a quien tú bendices, queda bendito, y a quien tú maldices, queda maldito” (Ver. 6).
COMENTARIO HISTÓRICO DE NÚMEROS 22.
Los israelitas siguieron caminando hasta llegar a Moab, territorio que se encontraba en los límites sur de Canaán, acamparon a la orilla del río del río Jordán, un poco más arriba que el punto de su desembocadura en el Mar Muerto, frente a la llanura de Jericó. Balac, rey de los moabitas, junto con todos los habitantes, tuvieron gran temor, ya que habían recibido informes de las derrotas de los amorreos, quienes en el pasado había derrotado a los moabitas y se habían adueñado de sus terrenos. El rey consideró que sería imposible vencer a israelitas en una batalla, ya que tenían a Dios de su parte, por esa razón, acudió a buscar a Balaam, para que con sus hechizos puedan neutralizar el poder del Dios de Israel, y de esta manera poder vencerlos. “Balaam había sido una vez hombre bueno y profeta de Dios; pero había apostatado, y se había entregado a la avaricia; no obstante, aun profesaba servir fielmente al Altísimo. No ignoraba la obra de Dios en favor de Israel; y cuando los mensajeros le dieron su recado, sabía muy bien que debía rehusar los presentes de Balac” (PP 416).
CITA SELECTA.
“Balaam… No procuraba hacer la voluntad de Dios, sino que decidía su conducta y luego se esforzaba por obtener la sanción del Señor. Hoy son miles los que siguen una conducta parecida. No tendrían dificultad en comprender su deber, si este armonizara con sus inclinaciones. Lo hallan claramente expuesto en la Biblia, o lisa y llanamente indicado por las circunstancias y la razón. Pero, porque estas evidencias contrarían sus deseos e inclinaciones, con frecuencia las hacen a un lado y pretenden acudir a Dios para saber cuál es su deber. Aparentan tener una conciencia escrupulosa y en fervientes y largas oraciones piden ser iluminados. Pero Dios no tolera que los hombres se burlen de él” (PP 418).
DESAFÍO PARA HOY:
Decidamos no jugar con Dios como lo hizo Balaam, porque él decía que servía al Dios Altísimo, pero deseaba hacer su voluntad. Que sometamos nuestros planes a las leyes divinas.
ORACIÓN:
DIOS DE AMOR, TE SUPLICAMOS QUE NUNCA NOS ABANDONES, PORQUE NO QUEREMOS CAER EN APOSTASÍA COMO LO HIZO BALAAM. QUE JUNTO CON NUESTROS SEREMOS AMADOS NOS MANTENGAMOS FIELES A TI. POR JESÚS, AMÉN.