NÚMEROS 12. ERRADIQUEMOS EL RACISMO Y EL NACIONALISMO

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Decían: ¿Acaso no ha hablado el Señor con otro que no sea Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros? Y el Señor oyó sus murmuraciones” (Ver. 15, 16). 

COMENTARIO HISTÓRICO DE NÚMEROS 12.

En este capítulo se narra cómo Moisés tiene que enfrentar otro tipo de murmuración. Sus propios hermanos: María y Aarón, desafían la autoridad de Moisés arguyendo que ellos también habían sido instrumentos de Dios. María había cuidado de Moisés cuando fue colocado en el río Nilo, y fue inspirada por Dios para componer el himno cuando cruzaron el mar Rojo. Aarón fue quien acompañó a Moisés en todos los encuentros que sostuvieron con el Faraón, y era el primer sumo sacerdote en el santuario. Los celos de María y Aarón contra de Moisés se descargaron contra su esposa Séfora.

“La esposa de Moisés era de origen madianita, por lo tanto, descendiente de Abraham. En su aspecto personal difería de los hebreos en que era un tanto más moreno. La envidia es una de las peores características satánicas que existen en el corazón humano, y es una de las más funestas en sus consecuencias. No debemos considerar como cosa baladí el hablar mal de los demás, ni constituirnos nosotros mismos en jueces de sus motivos o acciones.” (PP 356).

Debe ser erradicado del pueblo de Dios todo vestigio de racismo, nacionalismo, regionalismo, y todo vestigio de discriminación.

CITA SELECTA.

“Dios no conoce ninguna distinción por causa de la nacionalidad, la raza o la casta. Es el Hacedor de toda la humanidad. Todos los hombres son una familia por la creación, y todos son uno por la redención. Cristo vino para demoler todo muro de separación, para abrir todo departamento del templo para que cada persona pudiese tener libre acceso a Dios… La religión de la Biblia no reconoce casta ni color. Ignora el rango, la riqueza y el honor mundanal. Dios estima a los hombres en su calidad de hombres. El carácter es el que decide el valor de los hombres a la vista de Dios” (RP 339).

DESAFÍO PARA HOY:

Decidamos no permitir en nuestro entorno familiar, eclesial, social o laboral discriminación racial o regional contra ninguna persona. Por el contrario, seamos agentes de protección y consuelo.

OREMOS:

PADRE ETERNO, TE PEDIMOS PERDÓN POR TANTA DISCRIMINACIÓN RACIAL QUE VEMOS EN NUESTRO MUNDO. QUE PODAMOS LLAMAR HERMANOS A TODOS LOS HUMANOS, SIN DISTINCIÓN DE COLOR O NACIONALIDAD. POR JESÚS, AMÉN.

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