VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor” (Ver. 18).
COMENTARIO HISTÓRICO DE LEVÍTICOS 19.
Este capítulo es el clímax de Levítico, contiene los principios éticos más ricos del Antiguo Testamento: Incluye los diez mandamientos; resume lo que Jesús denominó el segundo mandamiento más grande en la ley: “amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
El capítulo contiene estos mandatos:
1) Dios desea que se cultive la santidad, cualidad que es inherente a Él;
2) Honrar a los padres, porque es el núcleo básico de la sociedad;
3) Guardar los sábados, porque es un encuentro con Dios;
4) Alejarse de todo tipo de idolatría;
5) Las leyes de la siega ordenaba que debía dejarse parte de los productos en los terrenos y en los árboles para las viudas, huérfanos y extranjeros;
6) Las leyes de para con el prójimo prohibían robar, mentir, engañar, y jurar falsamente;
7) No maltratar al prójimo, oprimir, robar, no pagar el salario, maldecir al sordo o poner tropiezo al ciego;
8) Amar a tu prójimo como a ti mismo;
9) No participar en prácticas paganas como la adivinación, brujería y espiritismo;
10) No alterar las pesas, ni aprovecharse de otros para ganar dinero.
CITA SELECTA.
“En los tiempos de Cristo, el orgullo, el egoísmo y el prejuicio habían levantado una muralla de separación sólida y alta entre los que habían sido designados custodios de los oráculos sagrados y las demás naciones del mundo. Cristo vino a cambiar todo esto. Las palabras que el pueblo oía de sus labios eran distintas de cuantas había escuchado de sacerdotes o rabinos. Cristo derribó la muralla de separación, el amor propio, y el prejuicio divisor del nacionalismo egoísta; enseñó a amar a toda la familia humana. Elevó al hombre por encima del círculo limitado que les prescribía su propio egoísmo; anuló toda frontera territorial y toda distinción artificial de las capas sociales. Para él no había diferencia entre vecinos y extranjeros ni entre amigos y enemigos” (DMJ 38).
DESAFÍO PARA HOY:
Hagamos una evaluación de nuestra conducta con nuestro prójimo. Si en caso reconocemos que no estamos cumpliendo las leyes dadas por Dios, pidamos perdón y tratemos mejor al prójimo.
OREMOS:
PADRE, TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE NO HEMOS ESTADO CUMPLIENDO ESTOS PRINCIPIOS ÉTICOS CON NUESTRO PRÓJIMO. QUE PODAMOS AMARLOS COMO A NOSOTROS MISMOS, Y QUE PODAMOS AYUDAR A LOS POBRES. POR JESÚS, AMÉN