LEVÍTICOS 13. PEDIR A DIOS QUE NOS LIMPIE DEL PECADO DE LA LEPRA

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡Inmundo!” (Ver. 45).

COMENTARIO HISTÓRICO DE LEVÍTICOS 13.

Este capítulo narra el rol del sacerdote al reconocer la lepra en la cabeza, en la cara y en la piel del cuerpo. Esta enfermedad que la versión Reina Valera traduce como lepra, no parece ser la enfermedad moderna producida por el bacilo de Hansen, que llamamos la lepra, sino que puede referirse a enfermedades infecciosas de la piel, que la medicina los identifica como la psoriasis, tiña, eczema, herpes y algunas formas de lepra. El aislamiento del enfermo durante el período del diagnóstico y después por el periodo que durara la enfermedad, era para prevenir que se produzca una epidemia en la comunidad, tenía un beneficio higiénico que contribuía a la salud pública, y para mantener la pureza cultica del santuario.

La simbología de la lepra tiene el siguiente significado: En la Biblia se usa a menudo la lepra como una ilustración del pecado porque es contagiosa, destructiva y conduce a la separación, “La obra de Cristo al purificar al leproso de su terrible enfermedad es una ilustración de su obra de limpiar el alma de pecado… Su presencia tiene poder para sanar al pecador. Quien quiera caer a sus pies, diciendo con fe: “Señor, si quieres, puedes limpiarme,” oirá la respuesta: “Quiero: sé limpio” (DTG 231).

CITA SELECTA.

“Estamos heridos, manchados de pecado; ¿qué haremos para ser sanados de la lepra? Si estáis conscientes de vuestras necesidades, no empleéis todas vuestras facultades para presentarlas y afligiros por ellas, sino mirad y vivid. Jesús es nuestro único Salvador; y a pesar de que millones que necesitan ser sanados rechazarán la misericordia que él ofrece, ninguno de los que confían en los méritos de él será dejado para que perezca. ¿Por qué rehusáis venir a Jesús y recibir descanso y paz? Es cierto; estáis necesitados; pero elevad a Jesús delante de Satanás y decid: “Tengo un Salvador. Confío en él, y él nunca dejará que yo quede confundido” (MS 3:172).

DESAFÍO PARA HOY:

Así como la lepra era una enfermedad mortal en la antigüedad, roguemos a Dios que nos limpie de la lepra mortal del pecado, para que nos contamine nuestro espíritu, mente y cuerpo.

ORACIÓN:

PADRE, TE PEDIMOS QUE TU SANTO ESPÍRITU NOS LIBRE DE LA CULPABILIDAD Y DEL PODER DEL PECADO PARA NO SER CONTAGIADOS POR LA ENFERMEDAD DE LA LEPRA DEL MAL. QUE NOS LIMPIE DE TODO PECADO. POR JESÚS, AMÉN. 

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