ÉXODO 30. EL ALTAR DEL INCIENSO Y DE LA FUENTE DE BRONCE

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová” (Ver. 10).

COMENTARIO HISTÓRICO DE ÉXODO 30.

Los muebles que se describen son:

1) EL ALTAR DEL INCIENSO: era de madera de acacia y recubierto con oro puro, medía 48 centímetros de ancho y 96 centímetros de altura. Este altar fue colocado en el lugar santo junto a la mesa de oro y al candelabro. Aunque el altar del incienso estaba ubicado en el lugar santo, su función estaba ligada directamente al lugar santísimo, donde se encontraba la presencia de Dios en el arca, sobre el propiciatorio. El altar del incienso no se colocó en el lugar santísimo, porque solo se entraba una vez al año, sin embargo, se debía quemar incienso en el altar el incienso dos veces al día.;

2) LA FUENTE DE BRONCE. La fuente estaba colocada en el atrio, entre el altar de bronce y el tabernáculo. La fuente fue construida de bronce, y el origen de este metal se encuentra en la donación que hicieron las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo, tal como se nos dice en Éxodo 38:8: “Dichas mujeres donaron sus espejos, que eran de bronce, para que fueran fundidos a fin de que la fuente se hiciera. Hay que recordar que los espejos de aquel tiempo no eran como los nuestros, ya que los espejos de vidrio no existían en aquel entonces. Los pueblos antiguos tuvieron que recurrir a metales pulidos como ser bronce, plata, u oro, en el que no se veía con claridad el rostro, por esa razón, Pablo declara: “Ahora vemos por espejo, oscuramente”. La lección que nos deja la fuente de bronce es que debemos desprendernos de lo que más amamos para para dedicarlo a la Obra de Dios.

CITA SELECTA.

“Entre el altar y la puerta del tabernáculo estaba la fuente, también de metal. Había sido hecha con los espejos donados voluntariamente por las mujeres de Israel. En la fuente los sacerdotes debían lavarse las manos y los pies cada vez que entraban en el departamento santo” (PP 359).

DESAFÍO PARA HOY:

Así como las mujeres entregaron los más preciado, como ser sus espejos, que nosotros podamos entregarte lo mejor de nuestras vidas y de nuestras posesiones para el servicio de tu causa.

OREMOS:

PADRE. TE SUPLICAMOS QUE TU SANTO ESPÍRITU IMPRESIONE NUESTRAS MENTES PARA SER MAS DADIVOSOS PARA COLABORAR CON LAS NECESIDADES QUE TENGAN EL LUGAR DONDE TE ADORAMOS . POR JESÚS, AMÉN. 

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