VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
Dijo: “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” (Ver. 8).
COMENTARIO HISTÓRICO DE ÉXODO 25.
El tabernáculo se construyó de modo que pudiese ser llevado de un lugar a otro; no obstante, era una construcción de gran magnificencia. Sus paredes consistían en tablones revestidos de oro y asegurados en basas de plata, mientras que el techo se componía de una serie de cortinas o cubiertas, las cortinas externas eran de pieles, y las cortinas de los interiores eran de lino fino recamado con figuras de querubines. El tabernáculo consistía de un patio o atrio, con dos divisiones llamados lugar santo y lugar santísimo, separados por una magnífica cortina, o velo; otro velo semejante cerraba la entrada que conducía al primer departamento. En este capítulo se describen tres muebles:
1) EL ARCA. Era un cofre de madera de acacia, de un metro con diez cm. de largo, setenta cm. de ancho y setenta cm. de alto, recubierto de oro. La tapa o propiciatorio tenía dos querubines de oro, y se colocaron a los dos extremos. La “Shekinah” o presencia de Dios, se manifestaría desde el propiciatorio;
2) LA MESA. Era de madera de acacia, de noventa centímetros de largo por cuarenta y cinco de ancho y setenta de alto, cubierta de oro puro. Doce panes, que simbolizaban a las doce tribus de Israel se colocaban cada semana;
3) EL CANDELABRO. Era de oro puro labrado a martillo. Tenía siete brazos con siete lámparas, y era el que iluminaba el interior del santuario. El centro del mensaje del santuario era: “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”.
CITA SELECTA.
“En el lugar santísimo se encontraba el arca, cofre de madera preciosa cubierta de oro, depósito de las dos tablas de piedra sobre las cuales Dios había grabado la ley de los Diez Mandamientos. Sobre el arca, a guisa de cubierta del sagrado cofre, estaba el propiciatorio, verdadera maravilla artística, coronada por dos querubines, uno en cada extremo y todo de oro macizo. En este departamento era donde se manifestaba la presencia divina en la nube de gloria entre los querubines” (CS 408).
DESAFÍO PARA HOY:
Considerando que Dios desea morar en medio de nosotros como se manifestaba en el santuario, abramos nuestra mente y corazón y pidamos que Dios pueda vivir en nuestro interior.
ORACIÓN:
PADRE, TE DAMOS GRACIAS POR LAS LECCIONES QUE ESTAMOS APRENDIENDO DEL SANTUARIO TERRENAL. QUE EN EL SANTUARIO CELESTIAL TU HIJO PUEDA INTERCEDER POR EL PERDÓN NUESTROS PECADOS. POR JESÚS, AMÉN.