ÉXODO 17. NO EXPRESEMOS INGRATITUD HACIA DIOS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Pero los israelitas estaban sedientos, y murmuraron contra Moisés. — ¿Para qué nos sacaste de Egipto? —reclamaban—. ¿Sólo para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?” (Ver. 3).

COMENTARIO HISTÓRICO DE ÉXODO 17.

La travesía del viaje hacia Canaán se reinicia del desierto de Sin, hacia Refidín. Este paraje es un valle árido y angosto, de veinte metros de ancho, con rocas verticales terminadas en punta. Además, la escasez de agua llevó a los israelitas a manifestar su cuarta queja. No solo se quejaron, sino que “tentaron a Dios”, porque preguntaron “si Dios estaba o no con ellos.” Moisés llamó el lugar Massah o sea tentación, y Meribah que se traduce como contienda. A pesar de este pecado, Dios ordenó que Moisés golpeara la piedra y fluyó agua en abundancia. También se narra la primera batalla que tuvo que enfrentar el pueblo de Israel ante el ataque inesperado de los amalecitas. Los amalequitas eran descendientes de Esaú y ejercían el control de las rutas de las caravanas entre Arabia y Egipto. Josué quien aparece su nombre por primera vez en el texto bíblico, es el quien comanda el ejército. Moisés, desde la montaña, con las manos en alto, condujo a la primera victoria sobre los habitantes de Canaán. Recordemos que uno de los pecados que afloraba con facilidad en el pueblo de Israel, así como en nuestra experiencia cristiana, es que nos olvidamos con mucha rapidez los cuidados que Dios nos prodiga.

CITA SELECTA.

“No nos damos cuenta de los miles de peligros de los cuales nos ha guardado nuestro Padre celestial. No percibimos la gran bendición que Él derrama sobre nosotros al darnos alimento y ropa, y al preservar nuestras vidas enviando a los ángeles guardianes para que nos cuiden. Cada día deberíamos agradecer por esto. Nuestros corazones deberían vibrar de agradecimiento, y deberíamos acudir a Dios todos los días con una ofrenda de gratitud. Deberíamos reunirnos cada día en torno del altar de familia y alabar al Señor por su cuidado sobre nosotros” (FO, 69).

DESAFÍO PARA HOY:

Al ponerse el sol de cada día, de manera individual o junto con nuestras familias, recordemos las formas en que Dios nos ha cuidado de diferentes peligros y alabemos a Dios por su guía diaria.

ORACIÓN:

PADRE, RECONOCEMOS QUE MUY PRONTO NOS OLVIDAMOS DE TUS CUIDADOS, Y MILAGROS QUE HACES EN NUESTRO FAVOR. NOS COMPROMETEMOS, REMEMORAR LOS ACTOS BONDADOSOS QUE TIENES CADA DÍA. POR JESÚS, AMÉN. 

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