VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva” (Ver. 1).
COMENTARIO HISTÓRICO DE ÉXODO 9.
Por quinta vez, Moisés entra al palacio de Faraón y le dice: “¡Deja salir a mi pueblo!” Faraón rechaza el mandado de Dios, por lo que cae la quinta plaga, que consistió en la muerte del ganado de Egipto. Esta plaga afectó la economía del país, pero la muerte de la ganadería solo afecto a los animales de los egipcios. Faraón envió emisarios para investigar si había pasado lo mismo con los animales de los israelitas. Cuando recibió el informe que la ganadería de los israelitas ningún animal había muerto, el rey se rebeló contra Dios y no dejó salir al pueblo.
La sexta plaga cayó sin previo aviso, surgieron úlceras sobre las personas y animales. Nuevamente los magos fueron impotentes para duplicar la plaga. Además, ellos mismo tuvieron úlceras que los imposibilitaron de acudir ante el faraón.
En la séptima plaga, Dios muestra misericordia incluso hacia los egipcios. Moisés pide a los habitantes que protejan a los animales, que no los dejen en el campo, sino que los protejan bajo techo, para que el granizo no los mate. Algunos obedecieron y salvaron a sus criados y su ganado.
CITA SELECTA.
“Dios habla a los hombres por medio de sus siervos, dándoles amonestaciones y advertencias y censurando el pecado. Da a cada uno oportunidad de corregir sus errores antes de que se arraiguen en el carácter; pero si uno se niega a corregirse, el poder divino no se interpone para contrarrestar la tendencia de su propia acción. La persona encuentra que le es más fácil repetirla. Va endureciendo su corazón contra la influencia del Espíritu Santo. Al rechazar después la luz se coloca en una posición en la cual aún una influencia mucho más fuerte será ineficaz para producir una impresión permanente. El que cedió una vez a la tentación cederá con más facilidad la segunda vez. Toda repetición del pecado aminora la fuerza para resistir, ciega los ojos y ahoga la convicción” (PP 242).
DESAFÍO PARA HOY:
Si estamos en forma reiterada desobedeciendo los llamados de Dios para modificar el curso de nuestras vidas, pidamos perdón a Dios para que cambiemos nuestras conductas para obedecer a Dios.
ORACIÓN:
DIOS ETERNO, QUE NO SEAMOS TERCOS PARA NO CAMBIAR NUESTRA CONDUCTA PECAMINOSA. QUE TU ESPÍRITU SANTO NOS TRANSFORME PARA QUE SEAMOS SENSIBLES A LOS LLAMADOS DE ARREPENTIMIENTO. POR JESÚS, AMÉN.