ÉXODO 4. LECCIONES DEL LLAMAMIENTO DE MOISÉS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron” (Ver. 31).

COMENTARIO HISTÓRICO DE ÉXODO 4.

Cuando Dios le dice a Moisés que ha sido elegido para sacar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, él argumenta que no está capacitado ni siquiera para hablar en público, y que el pueblo no le creerá. En respuesta, Dios le anuncia que tendrá la compañía de su hermano Aarón.

Además, le dio tres milagros que podrían ser usados para mostrar que el Señor le había aparecido:

1) La señal de la vara: Dios le pidió que la tire al suelo, y se convirtió en una temible serpiente del desierto, luego le pide que la agarre por la cola, en vez de agarrarla por la cabeza;

2) La señal de la lepra: se le pide a Moisés que meta su mano en su seno, y al sacarla, he aquí que su mano estaba leprosa, enfermedad que en ese tiempo era incurable. Dios le pide que vuelva a introducir su mano en su costado, y sale sana;

3) La señal del agua: Si los dos primeros milagros no convencían al faraón, debía comenzar la primera plaga, que era que las aguas del río Nilo se convertirían en sangre. El texto bíblico dice que en cuando los israelitas escuchar las buenas nuevas de liberación, se inclinaron ante Dios lo adoraron. Esta actitud contrasta con el pensamiento que tenía Moisés, que lo escucharían, por las limitaciones que tenía.

CITA SELECTA.

“El hombre obtiene poder y eficiencia cuando acepta las responsabilidades que Dios deposita en él… Por humilde que sea su posición o por limitada que sea su habilidad, el tal logrará verdadera grandeza si, confiando en la fortaleza divina, procura realizar su obra con fidelidad. Si Moisés hubiera dependido de su propia fuerza y sabiduría, y se hubiera mostrado deseoso de aceptar el gran encargo, habría revelado su entera ineptitud para tal obra. El hecho de que un hombre comprenda sus debilidades prueba por lo menos que reconoce la magnitud de la obra que se le asignó y que hará de Dios su consejero y fortaleza” (PP 302).

DESAFÍO PARA HOY:

Pudiera ser que nos consideremos insignificantes y los menos capaces para cumplir los mandatos divinos. Reafirmemos nuestra fe en que Dios puede volvernos vasos de honra y gloria para su nombre.

ORACIÓN:

PADRE, RECONOCEMOS QUE NO SOMOS IDÓNEOS PARA CUMPLIR TUS DESEOS. TE PEDIMOS QUE NOS CAPACITES PARA CUMPLIR LA MISIÓN QUE DESEES QUE DESARROLLEMOS EN ESTE MUNDO.  POR JESÚS, AMÉN.

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