VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“¿Y quién te nombró a ti gobernante y juez sobre nosotros? —respondió aquél—. ¿Acaso piensas matarme a mí, como mataste al egipcio? Esto le causó temor a Moisés, pues pensó: ¡Ya se supo lo que hice!” (Ver. 14).
COMENTARIO HISTÓRICO DE ÉXODO 2.
Este capítulo narra el inicio de la historia de un gran líder de Israel: Moisés. Él fue hijo de Amram y Jocabed, y tuvo dos hermanos mayores: María y Aarón. Moisés nació cuando el decreto de faraón ordenaba que todo niño que naciera de padres hebreos debía ser echado al río Nilo. Su madre lo escondió por tres meses, pero cuando ya no podía ocultarlo, preparó una cesta de papiro, la impermeabilizó con brea, y lo puso entre los juncos del río Nilo. María, su hermana, quedó esperando que se realizara el milagro. Cuando la hija de Faraón vio la cesta, pidió a una de las criadas que se la trajera, al ver al niño dedujo que era hebreo, ya que la orden era que los niños varones sean echados al río Nilo. María le ofrece traerle a una niñera para que lo criara, de esta manera Jocabed, su madre, lo crio hasta los doce años, a esa edad, Moisés pasó a ser “hijo de la hija de faraón”, “de su humilde cabaña fue llevado al palacio real, y la hija de Faraón lo prohijó”.
En los primeros cuarenta años de vida, Moisés atravesó por dos diferentes etapas:
1) En los primeros doce años de vida, su madre le enseñó a adorar al Dios de Israel, lo educó en el conocimiento de la historia del pueblo Israel, y le enseño la promesa que retornarían a la tierra prometida;
2) Durante veintiocho años, conoció las ciencias egipcias y el arte de la guerra.
CITA SELECTA.
“Un día, en una de sus visitas, al ver que un egipcio golpeaba a un israelita, se arrojó sobre aquel y lo mató. No hubo testigos del hecho, excepto el israelita… Al siguiente día Moisés vio a dos hebreos que reñían entre sí, uno de ellos era evidentemente culpable. Moisés lo reprendió, y el hombre, oponiéndosele, le negó el derecho a intervenir y lo acusó así vilmente de un crimen: “¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio?” (PP 225).
DESAFÍO PARA HOY:
Si estamos por hacer justicias por “nuestras propias manos”, recordemos que Moisés se equivocó por no esperar los “tiempos de Dios”. Pidamos a Dios fortaleza y sabiduría para esperar en Dios.
ORACIÓN:
DIOS TODOPODEROSO, ORAMOS POR TODOS LOS LÍDERES DE TU IGLESIA ALREDEDOR DEL MUNDO, PARA QUE CON HUMILDAD SE PUEDAN SOMETER A TUS PLANES, Y QUE DIRIJAN A TU IGLESIA CON SABIDURÍA. POR JESÚS, AMÉN.