VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“El ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos jóvenes. Que por medio de ellos sea recordado mi nombre y el de mis padres, Abraham e Isaac. Que crezcan y se multipliquen sobre la tierra” (Ver. 16).
COMENTARIO HISTÓRICO DE GÉNESIS 48.
En este capítulo se encuentran tres generaciones: padre, hijo y nietos. Al acercarse la muerte de Jacob, José lleva a sus dos hijos nacidos en Egipto para que se sientan parte del pueblo de Dios, y que se alejen de la religión pagana de su madre. Jacob rememora el encuentro que tuvo con Dios en Betel y testifica que Dios cumplió las promesas de multiplicar su descendencia y que poseerían a tierra de Canaán. Las palabras de gratitud expresada por Jacob y José nos deben motivar a olvidar los obstáculos de la vida, los dolores y las pruebas, para concentrar nuestros pensamientos en las bendiciones continuas que recibimos de parte de Dios.
JACOB FUE AGRADECIDO A DIOS. Jacob exalta a Dios por sus cuidados. Rememora el encuentro en Betel y las bendiciones que recibió de parte de Dios. Agradece por la gracia que le concedió de volver a ver a José, e incluso a su descendencia.
JOSÉ FUE AGRADECIDO A DIOS. José declara ante su padre que sus hijos son “regalos que Dios le ha concedido”.
CITA SELECTA. “
Cuando nos rodean las dificultades y las pruebas, deberíamos acudir a Dios y esperar confiadamente en Aquel que es poderoso para salvar y fuerte para librar. Debemos pedir la bendición de Dios si es que queremos recibirla. La oración es un deber y una necesidad; ¿pero no descuidamos la alabanza? ¿No deberíamos agradecer más a menudo al Dador de todas nuestras bendiciones? Necesitamos cultivar la gratitud. Deberíamos contemplar frecuentemente y volver a contar las mercedes de Dios, y alabar y glorificar su santo nombre, aun cuando experimentemos dolor y aflicción. Es grande la misericordiosa bondad con que el Señor nos trata. Nunca dejará ni olvidará a los que confían en él” (MS 2:306).
DESAFÍO PARA HOY:
Evitemos contar nuestras penurias y sufrimientos, por el contrario, desarrollemos con nuestras familias y amistades, el compartir las bendiciones y cuidados que Dios nos otorga en forma abundante.
OREMOS:
PADRE, SOMOS MALAGRADECIDOS POR TANTAS BENDICIONES QUE RECIBIMOS. INTERCEDEMOS POR LOS HIJOS, HIJAS, NIETOS, PARA QUE TE AGRADEZCAN POR TUS CUIDADOS, Y QUE TU GRACIA LOS PROTEJA. POR JESÚS, AMÉN.