GÉNESIS 47. ¿SOMOS BENDICIÓN PARA AQUELLOS QUE NOS RODEAN?

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de la presencia de Faraón.” (Ver. 10).

COMENTARIO HISTÓRICO DE GÉNESIS 47.

José nos enseña ejemplos de administración: 1) Solicita autorización oficial de faraón para que su familia radique en Gosén, lugar de pastos abundantes, propicio para la cría de ganado; 2) Capacita a cinco de sus hermanos para que al entrevistarse con el faraón, le informen que se dedicaban a la crianza de ganado; 3) Los hermanos por enseñanza de José, solicitan las tierras de Gosén de manera temporal, hasta que se termine la sequía en Canaán; 4) José presenta al faraón a su padre Jacob, quien tenía 130 años. JACOB BENDIJO AL FARAÓN. Poco tiempo después, José llevó también a su padre para presentarlo al rey.  El patriarca era extraño al ambiente de las cortes reales; pero en medio de las sublimes escenas de la naturaleza había tenido comunión con el Monarca más poderoso; y ahora con consciente superioridad, alzó las manos y bendijo a faraón. La bendición siempre daba el mayor al menor en rango. En este caso, Jacob, por ser el líder del pueblo escogido de Dios bendice al faraón. Dios permita que seamos medios de bendición a las personas que nos rodean.

CITA SELECTA.

“Egipto, ofrecía las condiciones necesarias para el cumplimiento del propósito divino. Se le ofreció un sector de país bien regado y fértil, con todas las ventajas necesarias para un rápido crecimiento. Y la antipatía que había encontrado en Egipto debido a su ocupación, porque para “los egipcios es abominación todo pastor de ovejas”, la posibilidad de seguir siendo un pueblo distinto y separado, y servir para impedir que participen en la idolatría egipcia. Al llegar a Egipto, la compañía se dirigió a la tierra de Gosén. Allí fue José en su carro oficial, acompañado de un séquito principesco… Cuando se divisó la llegada de los viajeros, no se pudo reprimir, saltó de su carro, y corrió a dar la bienvenida a su padre. “Se echó sobre su cuello, y sobre su cuello lloró largamente. Entonces Israel dijo a José: “Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro y sé que aún vives”. (PP 210).

DESAFÍO PARA HOY:

Analicemos si con nuestro carácter, conducta, hábitos y conversaciones, somos bendición para los que rodean. Que las personas sientan la felicidad de estar en medio de ellas.

ORACIÓN:

PADRE, TE PEDIMOS QUE NOS OTORGUES TU GRACIA PARA QUE SEAMOS MEDIOS DE BENDICIÓN PARA NUESTRA FAMILIA, QUE NUESTRA PRESENCIA SEA BENDICIÓN PARA NUESTROS COLEGAS, VECINOS Y AMIGOS. POR JESÚS, AMÉN. 

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