GÉNESIS 44. REALIZAR CAMBIOS EN NUESTRAS CONDUCTAS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Te ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos. Porque ¿cómo volveré yo a mi padre sin el joven? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá a mi padre” (Vers. 33, 34).

COMENTARIO HISTÓRICO DE GÉNESIS 44.

José quiso comprobar si sus hermanos estaban arrepentidos de la maldad que habían cometido contra él al haberlo vendido como esclavo, por eso, preparó un complot para entrampar a Benjamín: colocó su copa de plata en uno de los costales Benjamín para poder inculparlo de robo. Cuando habían salido de la ciudad, el mayordomo los alcanza y los acusa de robar la copa de José. Para reafirmar su inocencia, los hermanos pronuncian el castigo que si son hallados culpables: el que robó la copa sería muerto y los demás serían convertidos en esclavos. El mayordomo cambia el acuerdo y propone que sólo el que tiene la copa sería hecho esclavo. Cuando la copa es hallada en el costal de Benjamín, sus hermanos no lo abandonan, sino que todos regresan con él, sumidos en profundo pesar. Después de trece años que habían vendido a José, Judá reconoce que habían cometido el grave pecado de vender a su hermano por envidia y declara: “Dios ha hallado la maldad de tus siervos”, reconoce que ahora Dios los había condenado a padecer el mismo castigo. Judá no estaba dispuestos a provocar otro dolor a su padre, y se ofrece como esclavo en lugar de Benjamín, argumenta que no podría ver el dolor de su padre, al comprobar que su hijo no había regresado

CITA SELECTA.

En su profundo dolor, Judá se acercó al gobernador y exclamó: “¡Ay, señor mío! el ruego que le permite decir una palabra a mi señor, y no se encienda su enojo contra su siervo, pues usted es como el faraón”. Con palabras de conmovedora elocuencia describe el profundo pesar de su padre por la pérdida de José, y su rechazo a un permiso que Benjamín viajó con ellos a Egipto, pues fue el único hijo que se quedó con su madre Raquel, a quien Jacob había amado tan tiernamente” (PP, 207).

DESAFÍO PARA HOY:

Si hemos tenido una conducta inapropiada y hemos causado dolor a nuestra familia o a las personas que nos rodean. Realicemos cambios, para que enmendar los errores y traer felicidad.

ORACIÓN:

TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE MUCHAS VECES HEMOS CAUSADO DOLOR A NUESTROS PADRES, Y HEMOS SEMBRADO ENEMISTADES ENTRE NUESTROS HERMANOS. TE PEDIMOS QUE VUELVA LA PAZ A NUESTRAS FAMILIAS. POR JESÚS, AMÉN. 

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