GÉNESIS 43. LECCIONES DE JACOB Y SUS HIJOS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo” (Ver. 14).

COMENTARIO HISTÓRICO DE GÉNESIS 43.

Los alimentos que trajeron en el primer viaje se agotaron, por lo que Jacob pide a sus hijos que realicen el segundo viaje a Egipto en procura de provisiones para la subsistencia de toda la familia. Judá, quien había propuesto la venta de José a los ismaelitas, con el trascurso de los años, se había convertido en una nueva persona, en esta oportunidad se ofrece ante su padre como garante de la vida de Benjamín, ante esta insistencia, Jacob autoriza el viaje de Benjamín y acepta la voluntad de Dios sobre su futuro, en eso momentos tan difíciles, JACOB MOSTRÓ CONFIANZA EN DIOS. Jacob había perdido a su hijo amado José, Simeón no retornó de Egipto, y ante la incertidumbre del futuro de Benjamín, hace una declaración de fe que se convierte en un desafío de oración de todo padre y madre: “Si he de ser privado de mis hijos, séalo”. Cuando los hermanos de José retornaron a Egipto, la primera pregunta que les hace José es: “vuestro padre ¿ESTÁ VIVO?” Esta debe ser la preocupación de todo hijo e hija. Cuando se sentaron a la mesa, José los volvió a probar: “La porción de Benjamín era cinco veces como cualquiera de las de ellos. Mediante esta demostración de favor en beneficio de, Benjamín, José esperaba averiguar si sentían hacia el hermano menor la envidia y el odio” (PP 268). 

CITA SELECTA.

“Al ser llevados al palacio del gobernador, los hermanos se alarmaron grandemente, temiendo que se los llamara a cuenta por el dinero encontrado en los sacos. Creyeron que pudo haber sido puesto allí intencionalmente, con el fin de tener una excusa para convertirlos en esclavos. En su angustia, consultaron al mayordomo de la casa, y le explicaron las circunstancias de su visita a Egipto; y en prueba de su inocencia le informaron que habían traído de vuelta el dinero encontrado en los sacos, y también más dinero para comprar alimentos” (PP. 205).

DESAFÍO PARA HOY:

Examinarnos si tenemos envidia o celos por el progreso de las personas. Felicitemos a las personas que ascienden de puestos o que mejoran su situación espiritual o financiera.

ORACIÓN:

PADRE, AUMÉNTANOS LA FE PARA CONFIAR EN LOS CAMINOS QUE TIENES PARA TODOS NOSOTROS. TE SUPLICAMOS QUE DESARRAIGUES TODO VESTIGIO DE ENVIDIA, Y QUE NOS GOCEMOS DEL ÉXITO DE LOS DEMÁS. POR JESÚS, AMÉN.

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