VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa” (Ver. 30).
COMENTARIO HISTÓRICO DE GÉNESIS 34.
Transcurrieron los años en paz y prosperidad, los hijos de Jacob crecieron y se hicieron jóvenes en Siquén. Sin embargo, se presentó un conflicto de carácter moral y religioso con Dina, la hija de Jacob, ya que fue violada por Siquén, hijo de Jamor, quien era el jeque de la ciudad. Según Flavio Josefo, Dina había estado asistiendo a una fiesta, lugar donde ocurrió la vejación. En venganza, Simeón y Levi, tramaron el plan de hacer alianzas con los habitantes de Siquén, por lo que todos los varones debían circuncidarse. Cuando estuvieron desprevenidos, estos dos hermanos asesinaron a todos los habitantes varones. Resumamos dos lecciones: 1) EXPONERNOS A TENTACIONES INNECESARIAS. El origen de tan terribles resultados lo hallamos en el hecho de que la hija de Jacob, salió “a ver las hijas del país”, aventurándose a entrar en relaciones con personas que no tenían principios morales. El que busca su placer entre los que no temen a Dios, se expone a las tentaciones; 2) VENGARNOS POR NUESTRAS “PROPIAS MANOS”. Nuestra naturaleza pecaminosa nos impulsa a vengarnos. Sin embargo, la Biblia aconseja: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Rom 12:19).
CITA SELECTA.
“La traidora crueldad de Simeón y de Leví no fue inmotivada; pero su avance hacia los siquemitas fue un grave pecado. Habían ocultado sus intenciones a Jacob, y la noticia de su venganza le llenó de horror… El dolor y la aversión con que miraba el hecho sangriento cometido por sus hijos se manifiesta en las palabras: “Simeón y Leví, hermanos: armas de iniquidad sus armas. En su secreto no está en mi alma, ni mi nombre se encuentra en su compañía” (PP 204).
DESAFÍO PARA HOY:
Erradiquemos de nuestros pensamientos la frase: “dulce es la venganza”. Entreguemos a Dios nuestros dolores por las ofensas que nos cometieron, y confiemos que nos hará justicia en su debido tiempo.
ORACIÓN:
PADRE, TE SUPLICAMOS QUE NOS AYUDES A NO ENTRAR EN LOS TERRENOS PROHIBIDOS, PARA NO CAER EN LAS TENTACIONES. ADEMÁS, QUE NO NOS VENGUEMOS, Y QUE DEJEMOS EN TUS MANOS LA VENGANZA. POR JESÚS, AMÉN.