GÉNESIS 32. AFERRARNOS DE DIOS PARA OBTENER SU BENDICIÓN

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices” (Ver. 26).

COMENTARIO HISTÓRICO DE GÉNESIS 32.

Al comenzar el retorno a Canaán junto con sus esposas, hijos, criados y ganado, Jacob recibe la visión de un grupo de ángeles que le hacen compañía, esta escena, le recordó el sueño que había tenido en Betel, y su oprimido corazón se iluminó de esperanza. Para prevenir un ataque sorpresivo por parte de su hermano Esaú, divide el campamento en dos, para cuidar a las esposas e hijos. Además, para congraciarse con Esaú, Jacob le envió un saludo, lo trata de “señor” y él se presenta como “siervo”. Además, le envía una gran cantidad de animales para conseguir su magnanimidad y perdón. Los mensajeros retornan con la noticia alarmante que Esaú venía a su encuentro con una escolta de 400 hombres, suficiente para convencer a Jacob que corría peligro de aniquilación. Después de pasar el arroyo de Jaboc, Jacob queda solo; en medio de la oscuridad, se encuentra con un desconocido, se traban en una pelea para salvar su vida, y luchan hasta el amanecer. Cuando Jacob percibe que está peleando con un ser celestial, cambia de estrategia: 1) ORÓ. Clama por el cumplimiento del cuidado que Dios le había prometido; Confiesa que es indigno de recibir bendiciones divinas; Reconoce que cuando cruzó el río Jordán, solo tenía su bastón; d) Pide que lo libre del poder de su hermano, y así pueda salvar a toda su descendencia; 2) LUCHA Y VENCE. Jacob siente una mano fuerte sobre él, pensando que es un enemigo, lucha para salvar su vida. Cuando este personaje con un toque le dislocó la cadera, percibió que era un ser celestial y suplica: “no te dejaré sino me bendices.” El ángel lo bendice y le cambia de nombre de Jacob (suplantador) a Israel, que significa vencedor y gobernador.

CITA SELECTA.

Jacob “venció al ángel, y prevaleció.” Por su humillación, su arrepentimiento y la entrega de sí mismo, este pecador y el estado mortal prevaleció ante la Majestad del cielo. La historia de las promesas de Dios, y el corazón del amor infinito no pudo ser desagradable” (PP 197).

DESAFÍO PARA HOY:

Oremos con intensidad por algún problema que pensamos que no tiene ninguna solución. Supliquemos que Dios se apiade de nuestra angustia y digamos: “No te dejaré, sino me bendices”. 

ORACIÓN:

PADRE, RECONOCEMOS QUE POR TU AMOR NOS TIENES CON VIDA, Y QUE SOMOS INDIGNOS DE RECIBIR TUS BENDICIONES. TE SUPLICAMOS QUE PUEDAS SOLUCIONAR NUESTROS PROBLEMAS. POR JESÚS, AMÉN.

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