GÉNESIS 27. LAS CONSECUENCIAS TERRIBLES DEL ENGAÑO

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

A partir de ese momento, Esaú guardó un profundo rencor hacia su hermano por causa de la bendición que le había dado su padre y pensaba: “Ya falta poco para que hagamos duelo por mi padre; después de eso, mataré a mi hermano Jacob” (Ver. 41).

COMENTARIO HISTÓRICO DE GÉNESIS 27.

Recordemos que Esaú había menospreciado la primogenitura y se la había vendido a Jacob por un plato de lentejas. Además, Esaú se había casado con dos mujeres cananeas. A pesar de estos errores, Isaac por su preferencia hacia Esaú, decidió darle la bendición de la primogenitura. Rebeca por tener preferencia hacia Jacob, se anticipó al cumplimiento de la profecía que ella recibiera durante su embarazo, en el sentido que el mayor serviría al menor; razonó que su esposo, no estaba respetando la adquisición legal de primogenitura por parte de Jacob, convenció a su hijo Jacob a conseguir la bendición de la primogenitura, suplantando a su hermano Esaú, para obtener la bendición. Recordemos lo siguiente: 1) EL ENGAÑO RESQUEBRAJA LA UNIDAD. Jacob tenía el temor de ser descubierto mientras suplantaba a su hermano. Además, cuando Isaac descubrió  el engaño se estremeció, y quedó apesadumbrado; 2) EL ENGAÑO PRODUJO SENTIMIENTO DE VENGANZA. Esaú expresó que el día que muriera su padre, él asesinaría a Jacob; 3) EL ENGAÑO SEPARÓ A LA MADRE Y AL HIJO. Rebeca se arrepintió de haber dado un consejo equivocado, ya que tuvo que separarse de su hijo y nunca más lo vio. 

CITA SELECTA.

“Dios había declarado que Jacob recibiría la primogenitura y se hubieran esperado, Dios obraría en su favor, y la promesa se cumpliría a su debido tiempo. Sin embargo, no quisieron dejar el asunto en las manos del Señor. Rebeca se arrepintió amargamente del mal consejo que había dado su hijo; porque fue la causa de quedar separado de él y nunca más volviera a ver su rostro. Desde la hora en que recibió la primogenitura, Jacob quedó agobiado por condenación propia. Había pecado contra su padre, contra su hermano, contra su propia alma y contra Dios” (PP 160).

DESAFÍO PARA HOY:

Analicemos nuestros actos, para conocer si hemos estado engañando a las personas que nos rodean. Decidamos con la ayuda de Dios no guardar rencor, ni odio a quienes nos han engañado.

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO, TE PEDIMOS PERDÓN POR HABER PRACTICADO EL ENGAÑO. QUE NOS AYUDES A ENMENDAR EL DAÑO QUE HEMOS OCASIONADO Y QUE PODAMOS DEVOLVER LO QUE HEMOS ENGAÑADO. POR JESÚS, AMÉN.

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