GÉNESIS 3

ANALICEMOS LOS EFECTOS DEL PECADO DE ADÁN Y EVA

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Ver. 15).

COMENTARIO HISTÓRICO DE GÉNESIS 3.

Satanás había provocado una rebelión en el cielo contra la divinidad, por esa razón, hubo una guerra. Éste ser que había sido el querubín protector ya no tuvo lugar delante de la presencia de Dios (Apoc 12: 7-9) y tuvo que ser echado de los cielos. Esta lucha cósmica entre Satanás y Dios se trasladó a la tierra, cuando Adán y Eva fueron tentados a comer del árbol prohibido.

Mencionemos las consecuencias que tuvo la humanidad por haber pecado:

1) Perdieron la inocencia;

2) Cuando oyeron la voy de Dios se escondieron, porque no podían estar delante de su presencia;

3) Surge el miedo y el temor;

4) Antes del pecado, Adán expresó que Eva era “carne de su carne y hueso de sus huesos”, después del pecado, Adán acusa a Eva por ser la causante de su desobediencia;

5) Eva arguye que la serpiente, un ser creado por Dios, fue la culpable de su pecado;

6) La tierra es maldecida para no producir como antes lo había prometido;

7) El hombre tiene que trabajar la tierra con el sudor de su frente;

8) La mujer daría a luz con dolor.

A pesar de que Adán y Eva merecían la muerte, Dios les ofrece el plan de salvación: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (v. 15).

“El Hijo de Dios, el glorioso Soberano del cielo, se llenó de compasión por la raza caída. Una infinita misericordia conmovió su corazón al evocar las desgracias de un mundo perdido. Pero el amor divino había concebido un plan mediante el cual el hombre podría ser redimido. La quebrantada ley de Dios exigía la vida del pecador. En todo el universo únicamente existía uno que podía satisfacer sus exigencias en lugar del hombre. Puesto que la ley divina es tan sagrada como el mismo Dios, solamente uno igual a Dios podría expiar su transgresión. Ninguno sino Cristo, podía salvar al hombre de la maldición de la ley, y colocarlo otra vez en armonía con el cielo” (Historia de los Patriarcas y Profetas, p.43).

DESAFÍO PARA HOY:

Expresemos palabras de gratitud al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por el plan de salvación. Digamos a Cristo: gracias por tu amor y misericordia. Gracias por darnos nueva vida. 

OREMOS:

PADRE, ESTÁBAMOS CONDENADO A LA MUERTE POR NUESTROS PECADOS, PERO POR TU AMOR NOS OFRECISTE EL PLAN DE SALVACIÓN, MANIFESTADO EN LA VIDA, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE CRISTO JESÚS. EN SU NOMBRE, AMÉN.

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