VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así” (Vers. 9, 10).
COMENTARIO HISTÓRICO DE SANTIAGO 3.
Santiago declara en forma enfática el tema de la lengua: “si alguno no ofende en palabra éste es varón perfecto”. El apóstol advierte que muchas personas no pueden controlar su lengua, porque, aunque siendo una parte tan pequeña del cuerpo, no puede ser dominada. Hemos llegado a domar a los caballos, poniendo freno en sus bocas, o colocando un pequeño timón en los barcos para controlar su dirección. De la misma manera, debiéramos poder controlar nuestra lengua, para que solo emita palabras de alabanzas a Dios, y frases de bendiciones para los seres humanos. De la lengua no santificada, el apóstol Santiago escribe: “La lengua es un fuego, un mundo de maldad”.
ANALICEMOS LO NEGATIVO DE LA LENGUA:
1) Cuando hablamos mal de prójimo criticando;
2) Cuando maldecimos;
3) Cuando desanimamos de manera sarcástica.
ANALICEMOS LO POSITIVO DE LA LENGUA:
1) Cuando decimos palabras de reconciliación;
2) Cuando damos esperanza;
3) Cuando expresamos perdón;
4) Cuando expresamos palabras de afecto y amor.
CITA SELECTA.
“El Señor declara: “Ningún hombre puede domar la lengua”. Ella ha puesto a nación contra nación, y ha provocado guerras y derramamientos de sangre. Las palabras han encendido fuegos muy difíciles de apagar. También han llevado gozo y alegría a muchos corazones. Y cuando se hablan palabras porque Dios ha dicho “habladles a ellos mis palabras”, muchas veces han sido la causa de que la tristeza se convierta en arrepentimiento. Los insultos despreciativos, el lenguaje apasionado y amargo, las acusaciones crueles y llenas de sospechas provienen de él. ¡Cuántas palabras se hablan de que dañan al que las dice y a los que las escuchan! Las palabras duras golpean el alma, despertando sus peores pasiones. Los que hacen mal con su lengua, los que siembran discordia mediante palabras egoístas y llenas de celo, entristecen al Espíritu Santo; porque ellas están en pugna con los propósitos de Dios” (RH 12-5-1910).
ORACIÓN:
PADRE DE PERDÓN, CONFESAMOS QUE EN MUCHAS OCASIONES TE HEMOS OFENDIDO CON NUESTRAS PALABRAS, Y HEMOS AFECTADO CON NUESTROS COMENTARIOS LA VIDA DE NUESTROS PRÓJIMOS. TE PEDIMOS QUE NUESTRAS PALABRAS SIRVAN PARA EDIFICAR Y NO DESTRUIR. POR JESÚS, AMÉN.