VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Ver. 20).
COMENTARIO HISTÓRICO DE GÁLATAS 2.
Se desarrolla tres temas en este capítulo:
1) En cuanto estemos convertidos, debemos hablar de Cristo, pero antes, debemos dedicar tiempo para orar, estudiar la Biblia y tener una comunicación diaria con Cristo. Pablo dedicó catorce años de preparación para estar capacitado para presentar el Evangelio al mundo gentil;
2) La doble conducta de Pedro, nos enseña que hasta los santos se equivocan, y que deben ser amonestados con amor, para que puedan enmendar el error;
3) El versículo 20 muestra la fórmula para vivir una vida espiritual victoriosa: “dependencia y comunión diaria con Cristo para despojarnos de la vieja naturaleza carnal pecaminosa, y que los méritos de Cristo nos cubran”.
Digamos con el apóstol Pablo: “Vivo; mas no ya yo, sino que Cristo vive en mí: y aquella vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó, y se dio a sí mismo por mí”.
NO VIVAMOS PARA LA SATISFACCIÓN PROPIA.
“El que aprende de Cristo renuncia al yo, al orgullo, al amor por la supremacía, y hay silencio en su alma. El yo se somete a la voluntad del Espíritu Santo. No ansiaremos entonces ocupar el lugar más levado, sino que sentiremos que nuestro más alto lugar está a los pies de nuestro Salvador” (DMJ 18).
CITA SELECTA.
“No debemos hacer de nuestro yo el centro de nuestros pensamientos, ni alimentar ansiedad ni temor acerca de si seremos salvos o no. Todo esto desvía el alma de la Fuente de nuestra fortaleza. Encomendemos a Dios la custodia de nuestra alma, y confiemos en El. Hablemos del Señor Jesús y pensemos en El. Piérdase en Él nuestra personalidad. Desterremos toda duda; disipemos nuestros temores. Digamos con el apóstol Pablo: “Vivo; mas no ya yo, sino que Cristo vive en mí: y aquella vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó, y se dio a sí mismo por mí… Si nos ponemos en sus manos, nos hará más que vencedores por medio de Aquel que nos amó” (CC 71).
ORACIÓN:
PADRE ETERNO, DESEAMOS ESTAR REVESTIDOS DEL SACRIFICIO DE CRISTO EN LA CRUZ, PARA QUE EL ORGULLO, LA SUFICIENCIA PROPIA Y LA AMBICIÓN DE SER LOS PRIMEROS, SEA ERRADICADO DE NUESTROS SER. TE SUPLICAMOS QUE CRISTO VIVA EN NOSOTROS. POR JESÚS, AMÉN.