2 CORINTIOS 6. DESAFÍO: NO POSTERGAR NUESTRA ENTREGA A DIOS. HOY DEBEMOS DISFRUTAR DE LA SALVACIÓN

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (Ver. 2).

COMENTARIO HISTÓRICO 2 CORINTIOS 6.

La primera apelación que hace Pablo a los creyentes en este capítulo, es no convertirnos en piedra de tropiezo a las personas que no rodean por nuestra mala conducta; además, nuestro testimonio entraría en descrédito.

La segunda exhortación es no despreciar el plan de salvación, para que el sacrificio de Cristo no sea en vano.

La tercera exhortación es que el momento de aceptar la salvación es “este día”, de no postergarlo para un día futuro. ¡Hoy podemos disfrutar de la salvación!

El cuarto desafío es: “No justéis en yugo desigual con los incrédulos”, así como se prohibió en el Antiguo Testamento, arar con una yunta mixta, como ser buey con asno, de la misma manera, un creyente no puede unirse en matrimonio desigual con alguien que no ame a Cristo.

El creyente debe elegir un o una cónyuge que tenga los mismos principios espirituales y doctrinales, para tener mayor probabilidad de tener un matrimonio satisfactorio y feliz.

CITA SELECTA.

“Hoy todavía la misericordia invita al pecador. “Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis?” La voz que habla a los impenitentes es la voz de Aquel que exclamó, con el corazón lleno de angustia, cuando miró la ciudad objeto de su amor: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta”. En Jerusalén vio Jesús un símbolo del mundo que había rechazado y despreciado su gracia. ¡Lloraba, oh corazón endurecido, por ti! Aún mientras Jesús vertía lágrimas sobre el monte, Jerusalén habría podido arrepentirse y escapar a su condenación. Por corto tiempo el Don de los cielos siguió aguardando su aceptación. Así también, oh corazón, Cristo te habla aún con acentos de amor: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (DMJ 127).

ORACIÓN:

PADRE, TE AGRADECEMOS PORQUE ESTÁS DISPUESTO A ESCUCHAR NUESTRAS ORACIONES Y SOCORRERNOS CON TU SALVACIÓN. EN ESTE DÍA, RENOVAMOS NUESTRO DESEO DE RECIBIR TU SALVACIÓN ETERNA. POR JESÚS, AMÉN

Newsletter Updates

Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *