ROMANOS 10. DECLARACIÓN DE FE: CONFESAMOS QUE JESÚS ES EL SEÑOR

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Ver. 9).

COMENTARIO HISTÓRICO DE ROMANOS 10.

Pablo sostiene que hay dos clases de justicia:

1) La justicia de Dios, que se adquiere sólo por medio de la fe;

2) La justicia propia que se la pretende sostener por las obras de la ley.

Pablo enseña que la salvación se adquiere a través de la confesión pública que Jesús es el Señor, que es el dueño del universo, y creer con todo el ser que Jesús resucitó del muerto, con esta confesión, Cristo nos imputa su justicia y nos imparte la fortaleza para vencer diariamente las asechanzas de Satanás. “La fe que es para salvación no es una fe casual, no es el mero consentimiento del intelecto; es la creencia arraigada en el corazón que acepta a Cristo como a un Salvador personal, segura de que él puede salvar perpetuamente a todos los que acuden a Dios mediante él. En la segunda sección del capítulo, Pablo declara: “Qué hermoso son los pies de los que anuncian las buenas nuevas de salvación”. Compartamos con nuestros seres amados, amigo y vecinos que “Jesús es el Señor”, Al declarar que Jesús es el Señor, afirmamos que es nuestro Dios y Salvador.

CITA SELECTA.

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. Roma 10:6-10. La fe que es para salvación no es una fe casual, no es el mero consentimiento del intelecto; es la creencia arraigada en el corazón que acepta a Cristo como a un Salvador personal, segura de que él puede salvar perpetuamente a todos los que acuden a Dios mediante él. Creer que él salvará a otros pero que no te salvará a ti, no es fe genuina. Sin embargo, cuando el alma se aferra de Cristo como de la única esperanza de salvación, entonces se manifiesta la fe genuina. Esa fe induce a su poseedor a colocar todos los afectos del alma en Cristo. Su comprensión está bajo el dominio del Espíritu Santo y su carácter se modela de acuerdo con la semejanza divina. Su fe no es muerta, sino una fe que obra por el amor y lo induce a contemplar la belleza de Cristo y a asimilarse al carácter divino”. Deut. 30:6 (MS 1: 458).

ORACIÓN:

PADRE DE AMOR, DECLARAMOS QUE JESÚS ES EL SEÑOR Y DUEÑO DE NUESTRAS VIDAS. CONFESAMOS QUE CREEMOS QUE JESÚS RESUCITO DE LOS MUERTOS AL TERCER DÍA, Y QUE AHORA ESTÁ EN EL SANTUARIO CELESTIAL INTERCEDIENDO POR NUESTROS PECADOS. POR JESÚS, AMÉN.

Newsletter Updates

Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *