VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Vers. 23, 24).
COMENTARIO HISTÓRICO DE ROMANOS 3.
Pablo afirma que judíos y gentiles, somos culpables ante Dios, debido a nuestra condición pecaminosa. El argumento que, porque somos miembros de la iglesia, o que “no le hagamos mal a nadie”, no nos justifica para que no nos sintamos pecadores. Todos estamos separados de la gloria de Dios, por lo que estamos condenados a la muerte. Recibimos la salvación y el perdón de los pecados, en el momento que Cristo nos justifica, acreditando sus méritos salvíficos en nuestro favor. Todos pecaron, y estamos destituidos de la gloria de Dios (Rom 3:23).
TODOS SOMOS PECADORES. Muchas veces pensamos que por el hecho que no hemos robado grandes sumas de dinero, que no hemos cometido adulterio, o que no hemos quitado la vida a ningún ser humano, creemos que somos sin pecado y sin falta, sin embargo,
TODOS SOMOS PECADORES, POR LO QUE NECESITAMOS SER JUSTIFICADOS. La justificación, es el acto legal judicial, por el cual, los méritos salvíficos de Cristo son acreditados a nuestro favor y somos declarados limpios de todo pecado.
CITA SELECTA.
“Declara la Palabra de Dios: “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Romanos 3:23. “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”. Romanos 3:12. Muchos están engañados acerca de la condición de su corazón. No comprenden que el corazón natural es engañoso más que todas las cosas y desesperadamente impío. Se envuelven con su propia justicia y están satisfechos con alcanzar su propia norma humana de carácter. Sin embargo, cuán fatalmente fracasan cuando no alcanzan la norma divina y, por sí mismos, no pueden hacer frente a los requerimientos de Dios. Podemos medirnos a nosotros por nosotros mismos, podemos compararnos entre nosotros mismos; quizá digamos que nos portamos tan bien como éste o aquél, pero la pregunta por la que se demandará una respuesta en el juicio es: ¿Llenamos los requisitos de las demandas del alto cielo? ¿Alcanzamos la norma divina? ¿Están en armonía nuestros corazones con el Dios del cielo?” (MS 1:377).
ORACIÓN:
DIOS NUESTRO Y PADRE ETERNO, CONFESAMOS QUE SOMOS PECADORES, Y RECONOCEMOS QUE COMETEMOS ACTOS PECAMINOSOS EN ACTOS Y EN PENSAMIENTO. TE PEDIMOS QUE LO MÉRITOS SALVÍFICOS DE CRISTO, SE NOS ACREDITE PARA QUE SEAN JUSTIFICADOS Y PERDONADOS. POR JESÚS, AMÉN.