HECHOS 24. PRACTICAR LA JUSTICIA, EL DOMINIO PROPIO Y EL JUICIO

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Al disertar Pablo sobre la justicia, el dominio propio y el juicio venidero, Félix, atemorizado dijo: “Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar” (Ver. 25).

COMENTARIO HISTÓRICO DE HECHOS 24.

Cuando Pablo estuvo en Cesarea del Mar, tuvo la oportunidad de testificar en tres ocasiones:

1) Ante Félix, quien era el gobernador de la provincia, lo dejó preso por congraciarse con los líderes judíos;

2) Ante Porcio Festo, quien sustituyó a Félix como gobernador

3) Ante el rey Agripa II, quien era hijo de Herodes.

En su primera defensa ante Félix, los judíos trajeron a Tértulo como su abogado, quien inicia su exposición alagando al gobernador por la paz y la prudencia de su gobierno. Sin embargo, los historiadores Tácito y Suetonio dicen que Félix “ejerció el poder de un rey con el espíritu de un esclavo”. En su defensa, Pablo refuta los tres cargos de ser alborotador, cabecilla sectario y profanador del templo. Se menciona que, en otra ocasión, Félix acompañado de su esposa judía Drusila escuchó a Pablo. La princesa judía entendía bien el carácter sagrado de esa ley que tan desvergonzadamente había transgredido; pero su prejuicio contra el Hombre del Calvario endureció su corazón contra la palabra de vida”. Por otro lado, Félix no soportó el mensaje de ejercer el dominio propio y de estar preparado para el juicio.

CITA SELECTA.

“Félix nunca había escuchado la verdad; y cuando el Espíritu convenció su alma, se conmovió profundamente. La conciencia, despierta ahora, dejó oír su voz y Félix sintió que las palabras de Pablo eran verdaderas. La memoria le recordó su culpable pasado. Con terrible nitidez recordó los secretos de su vida de libertinaje y de derramamiento de sangre, y el obscuro registro de sus años ulteriores. Se vio licencioso, cruel, codicioso. Nunca la verdad había impresionado de esta manera su corazón. Nunca se había llenado así su alma de terror. El pensamiento de que todos los secretos de su carrera de crímenes estaban abiertos ante los ojos de Dios, y que habría de ser juzgado de acuerdo con sus hechos, le hizo temblar de miedo. Pero en vez de permitir que sus convicciones lo llevaran al arrepentimiento, trató de ahuyentar estas reflexiones desagradables. La entrevista con Pablo concluyó: “Ahora vete dijo; más en teniendo oportunidad te llamaré” (HAp 340).

ORACIÓN:

DIOS ETERNO, TE PEDIMOS QUE TU JUSTICIA IMPUTADA E IMPARTIDA SE ACREDITE A NUESTRO FAVOR. QUE, CON TU AYUDA, PODAMOS CULTIVAR EL DOMINIO PROPIO, PARA VIVIR EN INTEGRIDAD. Y QUE TU MISERICORDIA NOS DECLARE SALVOS EN EL JUICIO. POR JESÚS, AMÉN. 

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