VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma” (Ver. 11).
COMENTARIO HISTÓRICO DE HECHOS 23.
Este capítulo presenta tres secciones:
1) Pablo presenta su testimonio ante los miembros del Sanedrín señalando la resurrección de Jesús como punto focal, tanto para los judíos, como para los gentiles;
2) El odio hace enceguecer, por lo que 40 hombres ayunaron para quitarla la vida a Pablo, pero no cumplieron sus deseos malvados, porque fueron descubiertos, y Pablo fue trasladado a Cesarea;
3) En Cesarea del Mar estaba el cuartel general romano de la región, y Dios utilizó al ejército romano para librar a Pablo de sus enemigos. Recordemos que cuando Dios interviene en nuestras vidas, su solución será mucho mejor de lo que podríamos esperar. “La noche siguiente, se le presentó el Señor y le dijo: Confía, Pablo; que como has testificado de mí en Jerusalén, así es menester testifiques también en Roma”.
DIOS NOS DICE: “NO TEMAS”. ¿A qué le tenemos miedo? ¿Qué temores nos producen inseguridad e inestabilidad emocional? Cuando atravesemos temores o miedos, repitamos esta promesa divina: “No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isa 41:10).
CITA SELECTA.
“La causa de Cristo estaba muy cerca del corazón de Pablo, y con profunda ansiedad pensaba en los peligros de las diseminadas iglesias, expuestas a las persecuciones de hombres tales como los que había encontrado en el concilio del Sanedrín. Angustiado y descorazonado, lloró y oró. En aquella hora tenebrosa el Señor no olvidó a su siervo. Le había librado de las turbas asesinas en los atrios del templo. Estuvo con él ante el concilio del Sanedrín. Estaba con él en la fortaleza; y se reveló a su fiel testigo en respuesta a las fervorosas oraciones en procura de dirección. “Y la noche siguiente, presentándosele el Señor, le dijo: Confía, Pablo; que como has testificado de mí en Jerusalén, así es menester testifiques también en Roma” (HAp 331).
OREMOS:
PADRE ETERNO, CUANDO ESTEMOS ATRAVESANDO POR VALLES DE SOMBRA DE MUERTE, NECESITAMOS SENTIR TU PRESENCIA. CUANDO SINTAMOS QUE TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS SON ADVERSAS, QUE ESCUCHEMOS TU VOZ QUE NOS DIGA: “NO TEMAS”. POR JESÚS, AMÉN.