VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto” (Ver. 19).
COMENTARIO HISTÓRICO DE HECHOS 14.
En este capítulo se continúa relatando la travesía del primer viaje misionero de Bernabé y Pablo por Asia Menor. Cuando llegaron a Iconio, predicaron a Cristo, pero judíos y gentiles se dividieron, unos aceptaban y otros rechazaban la predicación.
Algunos se confabularon para golpearlos y apedrearlos, por esa razón, los apóstoles, se trasladaron a Listra. En esta ciudad, Pablo realizó el milagro de curar a una persona que desde su nacimiento era lisiado de los pies.
La multitud de paganos, al presenciar este gran milagro, dedujeron que Bernabé y Pablo, eran dioses que habían venido a visitarlos a la ciudad. Bernabé fue e identificado con Zeus, y a Pablo quien era que llevaba la palabra con el dios Hermes, y quisieron ofrecerles sacrificio, pero ellos lo impidieron.
Influenciados por judíos que llegaron de Antioquía e Iconio, la turba de paganos que hacía instantes quería ofrecerles sacrificios, cambiaron de idea y apedrearon a Pablo hasta que pensaron que estaba muerto. Cuando los discípulos lo rodearon, Pablo se levantó. Demos gracias a Dios por las muchas personas que ofrendaron sus vidas por predicar el evangelio de salvación.
CITA SELECTA.
“Incitados por los judíos, se propusieron atacar a los apóstoles por la fuerza. Los judíos les encomendaron que no le diesen a Pablo la oportunidad de hablar, arguyendo que, si le concedían ese privilegio, embrujaría al pueblo. Entregándose a la influencia del mal, los listrenses quedaron poseídos de una furia satánica, y echando mano de Pablo, le apedrearon. Cubierto de magulladuras y desmayando de dolor, cayó al suelo, y la enfurecida multitud, lo sacó “fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto…” Cuál no fue su sorpresa cuando, en medio de sus lamentos, el apóstol levantó repentinamente la cabeza, y se puso en pie, con alabanza de Dios en sus labios. Esta inesperada restauración del siervo de Dios fue considerada por los creyentes como un milagro del poder divino, y pareció poner el sello del Cielo sobre su cambio de creencia” (HAp 149).
ORACIÓN:
PADRE, ORAMOS POR LOS QUE ESTÁN ANUNCIANDO EL EVANGELIO A LOS MUSULMANES, INDUÉS Y CHINOS. QUE TU SANTO ESPÍRITU LOS DIRIJA, Y LOS PROTEJA DE LOS PELIGROS A LOS CUALES TIENEN QUE ENFRENTAR. POR JESÚS, AMÉN.