VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora” (Vers. 11).
COMENTARIO HISTÓRICO DE HECHOS 9.
Este capítulo relata la conversión de Saulo de Tarso, que posteriormente llegó a convertirse en el gran apóstol Pablo. Saulo era hijo de fariseo, y educado por Gamaliel, quien fue un maestro venerado por sus conocimientos y sabiduría.
Saulo poseía una cultura helenística y con ciudadanía romana por haber nacido en Tarso de Cilicia. Pablo tenía una sólida formación teológica, filosófica y lingüística. Además, hablaba griego, latín, hebreo y arameo.
Participó en las primeras persecuciones contra los cristianos, pero en el viaje a Damasco, Cristo se le presentó, y Saulo experimentó una conversión completa. Su ministerio evangelístico se extendió por Palestina, Siria, Asia Menor, y varios países de Europa.
Analicemos las indicaciones específicas que el Señor le dio a Ananías, con estas señales específicas, se demuestra que Dios:
1) CONOCE EL LUGAR DONDE VIVIMOS. Indistintamente el lugar donde vivimos el Señor lo conoce. Sea una casa lujosa, o una casa muy sencilla, con muchas decoraciones o con escasos muebles, Dios sabe de nuestra dirección exacta:
2) CONOCE NUESTRO NOMBRE Y HASTA EL SOBRENOMBRE. Dios se preocupa para cada uno de nuestros detalles, conoce nuestro nombre, inclusive sabe cuál es nuestro sobrenombre. Recordemos que Cristo dijo que Dios conoce cuántos cabellos tenemos;
3) CONOCE LO QUE ESTAMOS HACIENDO. Dios le dice a Ananías, que Saulo estaba orando en su habitación. Por lo tanto, Dios lo ve todo, conoce todo lo que pensamos, hacemos u oímos. Alabemos a Dios porque somos muy importantes y se preocupa por cada detalle de nuestras vidas.
CITA SELECTA:
“La conversión de Saulo se nos dan importantes principios que deberíamos tener siempre presentes. Saulo fue puesto directamente en presencia de Cristo. Saulo preguntó: “¿Qué quieres que haga?” el Salvador colocó al inquisidor judío en relación con su iglesia, para que conociera allí la voluntad de Dios concerniente a él. Cristo realizó la obra de revelación y convicción; y ahora el penitente estaba en condición de aprender de aquellos a quienes Dios ordenó para que enseñaran su verdad” (HAp 98).
ORACIÓN:
PADRE. TE AGRADECEMOS PORQUE CONOCES TODOS LOS DETALLES DE NUESTRAS VIDAS. CONOCES NUESTRO ENTRAR Y SALIR. TE SUPLICAMOS QUE TODO LO QUE PENSEMOS Y HAGAMOS SEA APROBADO POR TI. POR JESÚS, AMÉN.