HECHOS 3 – INTERROGANTE: ¿QUÉ TENEMOS PARA OFRECER A LAS PERSONAS NECESITADAS?

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (Ver. 6).

COMENTARIO HISTÓRICO DE HECHOS 3.

Después del apoteósico inicio en el día de Pentecostés con el descenso del Espíritu Santo, y la conversión de 3,000 nuevos miembros, la iglesia se fortalecía, porque sus miembros permanecían unidos en oración.

Un día, Pedro y Juan van al templo a orar a la hora novena, que equivale a las tres de la tarde. Al entrar por la puerta llamada “La Hermosa”, un cojo les pide una limosna, pero Pedro en lugar de darle algunas monedas, le dice: “No tengo plata, ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”.

En la actualidad, se puede carecer de recursos económicos, pudiera ser que no se tenga ningún grado académico, sin embargo, lo que no nos debiera faltar es la presencia de Cristo en nuestras vidas. La vida transformada por tener una comunión personal con Cristo nos convierte en un testimonio viviente.

CITA SELECTA.

“Pedro y Juan subieron al templo para adorar, y vieron en la puerta la Hermosa un cojo de cuarenta años de edad, que desde su nacimiento había estado afligido por el dolor y la enfermedad. Este desdichado había deseado durante largo tiempo ver a Jesús para que lo curase; pero estaba impedido y muy alejado del escenario en donde operaba el gran Médico. Sus ruegos movieron por fin a algunos amigos a llevarlo a la puerta del templo, y al llegar allí supo que Aquel en quien había puesto sus esperanzas había sido muerto cruelmente. Su desconsuelo excitó las simpatías de quienes sabían cuán anhelosamente había esperado que Jesús lo curase, y diariamente lo llevaban al templo con el objeto de que los transeúntes le diesen una limosna para aliviar sus necesidades… Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro.” Al manifestar así Pedro su pobreza, decayó el semblante del cojo; pero se iluminó de esperanza cuando el apóstol prosiguió diciendo: “Mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos. Y saltando, se puso en pie y anduvo” (HAp 48).

ORACIÓN:

DIOS NUESTRO, RECONOCEMOS QUE LA MAYOR NECESIDAD QUE TIENE EL MUNDO, ES LA DE CONOCER EL PODER QUE TIENE JESUCRISTO, PARA CAMBIAR VIDAS, Y TRANSFORMAR CORAZONES. TE PEDIMOS SER INSTRUMENTOS PARA PRESENTAR A CRISTO AL MUNDO. POR JESÚS, AMÉN.

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