JUAN 20. DESAFÍO: POR FE, CREEMOS EN LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Ver. 29).

COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 20.

Cada evangelista narra los eventos de la resurrección de Cristo, desde la perspectiva que lo dirigió el Espíritu Santo. Los cuatro Evangelios concuerdan en afirmar el hecho de la “tumba vacía”.

El evangelio de Juan nos informa que María Magdalena va muy de mañana al sepulcro donde Jesús había sido puesto, y la encuentra vacía, avisa a Pedro y Juan que Jesús no estaba en la tumba, ambos corren al sepulcro. Juan, el discípulo más joven corre más rápido, pero no entra.

Pedro, el intrépido, entra en seguida al sepulcro y comprueba lo sucedido. El relato bíblico menciona que María, vuelve llorando al sepulcro, y vio a dos ángeles que estaban sentados uno a la cabeza y otro a los pies.

Le preguntan: ¿Por qué lloras? Ella le responde: “Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto. Escucha una voz que le dice: “¡María! Ella responde: “Maestro”.

María es la primera persona que tiene el privilegio de ver a Jesús resucitado, y es la encargada de comunicar a los apóstoles que había visto a Cristo, con la majestuosidad de un ser resucitado.

El atardecer de ese día, Jesús se presenta ante sus apóstoles y les dice: “Paz a vosotros”. Les mostró las manos y el costado. Además, sopla y les dice que deben recibir al Espíritu Santo. Como respuesta, los apóstoles dicen: “Al Señor hemos visto”.

Tomás no estaba en el grupo y pidió pruebas para creer que Jesús había resucitado, por esa razón, Jesús se presenta ante Tomás y le dice: “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Ver. 29).

A ese grupo pertenece usted y yo, aunque no hemos visto a Jesús resucitar, por fe creemos que resucitó de los muertos, que ascendió a los cielos, que está intercediendo por el perdón de nuestros pecados y que volverá para llevarnos con Él.

CITA SELECTA.

“Muchos aficionados a la duda se disculpan diciendo que si tuviesen las pruebas que Tomás recibió de sus compañeros, creerían… Muchos que, como Tomás, esperan que sea suprimida toda causa de duda, no realizarán nunca su deseo. Quedan gradualmente confirmados en la incredulidad… Están sembrando las semillas de la duda, y segarán una cosecha de duda. En un tiempo en que la fe y la confianza son muy esenciales, muchos se hallarán así incapaces de esperar y creer” (DTG 748).

OREMOS:

DIOS DE AMOR, EL MENSAJE DE LA TUMBA VACÍA NOS LLENA DE ESPERANZA, PORQUE NOS ENSEÑA QUE TU HIJO RESUCITÓ. AUMÉNTANOS LA FE PARA CREER EN SU RESURRECCIÓN Y EN SU PRONTO RETORNO. POR JESÚS, AMÉN.

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