VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César” (Ver. 15).
COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 19.
El apóstol Juan, como testigo ocular de los eventos, realza cinco aspectos históricos en este capítulo:
1) El juicio que desarrolla Pilato, por una parte, indeciso de condenar a un inocente, y por otro lado, el deseo de congraciarse con los dirigentes judíos, y de esta manera, perpetuarse en el poder;
2) Los líderes de Jerusalén, prefirieron elegir a César como su rey, en lugar del Cristo, el Rey de Reyes;
3) Después de ser vilipendiado, insultado, azotado, Jesús es obligado a llevar su propia cruz;
4) A pesar de los dolores intensos de la crucifixión, Jesús enseña una gran lección de amor filiar, le pide a su discípulo amado que se haga cargo de su madre y le pide a su madre que se cobije en la protección de Juan;
5) La muerte de Jesús se comprueba, cuando un soldado traspasa el costado con una lanza.
A diferencia de los líderes y el pueblo judío, nosotros debemos ELEGIR A CRISTO COMO NUESTRO REY DE NUESTRAS VIDAS. Cada día tenemos que elegir quién dirigirá nuestras vidas. Quien conduce nuestras vidas, ese es nuestro líder y rey.
Hagamos que el credo de Josué sea nuestro, en este día: “Escoged hoy a quién habéis de servir: si a los dioses que sirvieron vuestros padres, que estaban al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos; pero yo y mi casa, serviremos al SEÑOR”.
CITA SELECTA.
“Pilato tomó entonces su lugar en el sitial del tribunal, y volvió a presentar a Jesús al pueblo diciendo: “He aquí vuestro Rey.” Volvió a oírse el furioso clamor: “Quita, quita, crucifícale.” Con voz que fue oída lejos y cerca, Pilato preguntó: “¿A vuestro Rey he de crucificar?” Pero labios profanos y blasfemos pronunciaron las palabras: “No tenemos rey sino a César.” Al escoger así a un gobernante pagano, la nación judía se retiraba de la teocracia. Rechazaba a Dios como su Rey… A esto habían conducido al pueblo los sacerdotes y maestros… El pecado de una nación y su ruina se debieron a sus dirigentes religiosos” (DTG 687).
ORACIÓN:
DIOS DE SALVACIÓN, TE CANTAMOS: OH AMOR DE DIOS TU IMENSIDAD, EL HOMBRE NO PODRÁ CONTAR, EL GRAN SACRIFICIO QUE TU HIJO HIZO EN EL CALVARIO. RENOVAMOS NUESTRA DECISIÓN, Y ELEGIMOS A CRISTO COMO EL REY DE NUESTRAS VIDAS. POR JESÚS, AMÉN.