JUAN 15. DESAFÍO: PERMANECER EN CRISTO COMO EL PÁMPANO SE UNE A LA VID

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Ver. 5).

COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 15.

Después de concluir la cena, Jesús salió del aposento alto junto con sus apóstoles para dirigirse al monte de los Olivos.

En el camino, Jesús les enseñó a través de la analogía de la vid y los sarmientos, que la única forma de tener éxito en la vida espiritual consiste en permanecer unidos a Él, así como los pámpanos estás unidos a la vid para poder dar frutos.

Jesús menciona en ocho oportunidades la palabra “permaneced”. La palabra permanecer en griego significa básicamente “quedarse”, pero también significa “sostenerse desde abajo, desde lo profundo, depender, enlazarse”.

Practiquemos tres actos para permanecer en Cristo:

1) Oración. Hable con Dios, cuéntele sus desafíos, sus logros, sus aspiraciones, sus temores. Hable en cualquier lugar: antes del examen, en el ómnibus, antes de levantarse, al servirse los alimentos, al salir a la calle y al acostarse;

2) Lectura de la Biblia. Que sea la primera actividad del día. Lea un capítulo por día. Tenga un mensaje diario de desafío para su vida;

3) Comparta con otros su experiencia cristiana. Comente con sus amigos y familiares que usted es un cristiano. Comente con las personas que lo rodean, lo que Cristo está haciendo en su vida.

CITA SELECTA.

“La unión del sarmiento con la vid dijo, representa la relación que habéis de sostener conmigo. El pámpano está injertado en la vid viviente, y fibra tras fibra, vena tras vena, va creciendo en el tronco. La vida de la vid llega a ser la vida del pámpano. Así también el alma muerta en delitos y pecados recibe vida por su unión con Cristo. Por la fe en él como Salvador personal, se forma esa unión. El pecador une su debilidad a la fuerza de Cristo, su vacuidad a la plenitud de Cristo, su fragilidad a la perdurable potencia de Cristo. Entonces tiene el sentir de Cristo. La humanidad de Cristo ha tocado nuestra humanidad, y nuestra humanidad ha tocado la divinidad. Así, por la intervención del Espíritu Santo, el hombre viene a ser participante de la naturaleza divina. Es acepto en el Amado” (DTG 629).

ORACIÓN:

DIOS Y PADRE NUESTRO, EXALTAMOS A JESÚS COMO EL GRAN MAESTRO, PORQUE SUS ENSEÑANZAS ERAN EXTRAÍDAS DE LA NATURALEZA, PERO ERAN PROFUNDAS EN SU SIGNIFICADO. TE PEDIMOS ESTAR UNIDOS A CRISTO, COMO EL PÁMPANO ESTÁ SUJETO A LA VID. POR JESÚS, AMÉN.

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