JUAN 13. DESAFÍO: PRACTICAR EL LAVAMIENTO DE LOS PIES

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros” (Ver. 14).

COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 13.

Juan comienza este capítulo diciendo: “Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

En los tiempos de Jesús, era costumbre que un sirviente de la casa tenía la tarea de lavar los pies de los invitados, pero en esta ocasión, Jesús no hizo previsión, por esta razón, Jesús ofició como siervo, se colocó una toalla a la cintura, y comenzó a lavar y secar los pies de sus discípulos.

Este acto tenía el propósito de ser un acto modelo, para que sus seguidores pudieran practicarlo antes de participar de la Cena del Señor.

¿CUÁL ES EL SIMBOLISMO DE LAVARSE LOS PIES EN LA CENA DEL SEÑOR? En esta ceremonia, demostramos ante Dios y nuestros semejantes, que estamos dispuestos a servir.

Que no nos sentimos superiores a ninguna otra persona, que no discriminamos a las personas por el origen de su etnia, por sus grados académicos, por su riqueza o pobreza, por el contrario, consideramos a todas las personas como nuestros hermanos y hermanas.

Además, estamos dispuestos a servirles como lo hizo nuestro Maestro. La ceremonia del lavamiento de los pies tiene el simbolismo de purificación de los pecados cometidos. Mientras vivamos en este mundo, cometemos faltas y errores, lo que provoca que nos contaminemos con el pecado.

Al lavarnos los pies en la ceremonia de la Cena del Señor, buscamos el perdón de Cristo Jesús. Así como el agua limpia las impurezas y la suciedad, los méritos de Cristo, nos limpia de los pecados cometidos.

CITA SELECTA.

“La jarra con el agua, la palangana y la toalla, estaban allí, listas para el lavado de los pies, pero ningún sirviente se hallaba presente, por lo tanto, correspondía a los discípulos realizar el lavamiento. Pero ninguno estaba dispuesto a ser siervo de sus hermanos… Jesús esperó un poco para ver lo que harían. Entonces él mismo se levantó, se ató la toalla a la cintura, echó agua en la palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos… Cuando terminó, les dijo: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros” (LA ÚNICA ESPERANZA, UE 89).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO, TE PEDIMOS PERDÓN SI ESTAMOS TENIENDO PENSAMIENTO DE SUPERIORIDAD, O SI TENEMOS ACTITUDES DE MENOSPRECIO HACIA NUESTROS SEMEJANTES. TE PEDIMOS QUE PONGAS EN NUESTRO SER, EL ESPÍRITU DE SERVICIO QUE TUVO CRISTO. POR JESÚS, AMÉN.

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